Ulanqab pasa de las patatas a los centros de datos IA China: el megacampus de Envision Group

Ulanqab concentra ya 89 acuerdos de centros de datos de IA en China y deja atrás su pasado agrícola. Envision Group acaba de encender su Galaxy Campus, el símbolo de una mutación territorial que la economía china impulsa sin pausa.

El complejo ocupa 120.000 metros cuadrados, el equivalente a 17 campos de fútbol, y está diseñado para albergar hasta un millón de aceleradores de IA. Su potencia planificada supera los dos gigavatios, una cifra que eclipsa a Colossus 2, el centro de datos de xAI, que ronda los 1,5 gigavatios según la consultora Epoch AI.

Ulanqab no parte de cero. Huawei comenzó a construir en 2013 y Apple anunció en 2018 que alojaría su servicio iCloud en la zona. Después llegaron UCloud y Kuaishou. Hasta DeepSeek prevé sumar un gigavatio en Ulanqab este año, en un contexto de 89 acuerdos de centros de datos, 86 de ellos de IA, registrados por el gobierno local.

Claves de la operación

  • Envision Group inaugura el mayor campus de IA de la zona. El Galaxy Campus supera en potencia planificada al centro de datos de xAI y refleja la escalada de la infraestructura china.
  • La electricidad barata y el frío explican la ubicación. Con un precio de 0,35 yuanes por kWh y una temperatura media de 5 grados, Ulanqab ofrece refrigeración natural y costes energéticos muy por debajo del este del país.
  • El reto es activar la demanda. Solo el 36,8% de la capacidad de cómputo inteligente disponible se utilizó en 2025, según la Academia China de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Ulanqab quiere dejar de vender solo electricidad para vender tokens de IA

La ciudad se ha convertido en la pila renovable de China: concentra casi el 10% de los recursos eólicos del país y un tercio de los de Mongolia Interior, según la agencia estatal Xinhua. El precio del kilovatio hora se sitúa en 0,35 yuanes, menos de la mitad que en las provincias orientales. Los servidores se refrigeran con el aire exterior a una temperatura media de 5 grados.

El resultado es un ratio de eficiencia energética por debajo de 1,15. Un dato excelente. De hecho, la combinación de suelo barato, viento constante y frío casi permanente ha convertido a Ulanqab en el lugar más codiciado por las tecnológicas chinas para instalar sus centros de datos.

La apuesta va más allá del plan 2026-2028, que fija un objetivo superior a los 200.000 petaflops. Ulanqab quiere vender directamente tokens de IA, no solo electricidad y cómputo. Un paso que la colocaría en el centro del negocio de la inteligencia artificial generativa, no solo en su periferia energética.

La infraestructura china crece más rápido que la demanda real: construir es fácil, monetizar sigue siendo el desafío.

El consumo eléctrico se dispara mientras un tercio de la capacidad queda ociosa

Los centros de datos chinos consumieron 170.000 millones de kWh en 2025, el 1,6% del consumo eléctrico nacional. Para 2030, la Administración Nacional de Energía espera que la cifra ascienda a 800.000 millones de kWh, aproximadamente el 6% del consumo de toda China. Son números que tensionan cualquier red eléctrica.

Para gestionar esa demanda, Pekín ha introducido el concepto de coordinación entre la potencia de computación y el suministro eléctrico. La red eléctrica renovada funcionaría como base, la red informática optimizaría su uso y la red de comunicaciones conectarían todo el sistema. El objetivo es que la energía renovable se aproveche de forma más eficiente.

El problema es que construir no es sinónimo de usar. Según datos de la Academia China de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, solo se utilizó el 36,8% de la capacidad de cómputo inteligente en 2025. La demanda de IA sigue concentrada en las ciudades del este, lejos de estas infraestructuras baratas. Una torpeza estratégica, sin duda.

Qué puede aprender España de la apuesta de Ulanqab

España vive su propia carrera de centros de datos: Aragón, Madrid y Barcelona concentran inversiones de AWS, Microsoft y Google que suman miles de millones de euros. La diferencia principal no es la ambición, es la gestión energética. China está integrando renovables, red y cómputo en un solo plan director. En la península ibérica, por ahora, cada actor resuelve su suministro por separado.

El caso de Ulanqab también encierra un aviso. Una infraestructura titánica con una tasa de uso del 36,8% es una máquina de quemar capital. Las tecnológicas occidentales no son inmunes a ese riesgo. El sobrecapacitado mercado de centros de datos europeos podría enfrentar una resaca similar si la demanda de IA no crece al ritmo prometido.

Observamos, además, una paradoja geopolítica. China elige el desierto de Mongolia Interior para ganar escala con energía barata. Europa, en cambio, fragmenta sus centros de datos por razones de soberanía y latencia. Los costes energéticos dividen los resultados.

Habrá que vigilar el ritmo de absorción real de esa capacidad. DeepSeek prevé encender un gigavatio adicional este mismo año y el plan local corre hasta 2028. La próxima gran señal será el dato de utilización de 2026, no las inauguraciones. Patatas convertidas en petaflops: la historia de Ulanqab apenas empieza.

La entrada Ulanqab pasa de las patatas a los centros de datos IA China: el megacampus de Envision Group aparece primero en Moncloa.