La primera velada de encuentro entre la crema y nata de la prensa y el poder de la Administración de Donald Trump en Washington terminó convertida en una escena de caos. Apenas comenzado el primer plato, varios disparos en el vestíbulo del Washington Hilton obligaron a interrumpir la cena y activar un operativo de emergencia sin precedentes en este evento.
El presidente Trump fue evacuado de inmediato por agentes del Servicio Secreto, mientras los asistentes —periodistas, políticos y figuras públicas— se lanzaban al suelo o buscaban cobertura. La confusión dominó los primeros minutos, con versiones contradictorias sobre el estado del atacante y posibles víctimas.
Las autoridades confirmaron posteriormente la detención del sospechoso, descrito por la Casa Blanca como un posible “lobo solitario”, identificado como Cole Allen, un hombre de 31 años que se estaba alojando en el hotel. El individuo, con varias armas en su haber, intentó franquear los controles de seguridad antes de ser neutralizado por las fuerzas del orden.
Aunque un agente resultó herido, no se registraron víctimas mortales entre los asistentes, un hecho que subraya la eficacia del dispositivo de seguridad. La actuación coordinada de los servicios de protección evitó que el incidente escalara a una tragedia de mayores dimensiones. De hecho, los disparos no alcanzaron la gala que se alojaba en el salón de baile del Hilton, ubicado en el sótano del hotel. Trump, una comparecencia posterior aún de traje de etiqueta y arropado por sus secretarios del área de seguridad en la sala de prensa de la Casa Blanca, elogió la respuesta policial y llegó a sugerir que el evento continuara, aunque finalmente fue aplazado.
“Vaya noche en Washington. El servicio secreto y las fuerzas del orden han hecho un trabajo fantástico. Han actuado de manera decisiva y valiente. El tirador ha sido capturado y he recomendado que SIGA LA FIESTA, pero dependerá de las fuerzas del orden. Ellos tomarán una decisión pronto”, escribió el presidente en su red social Truth. “Con independencia de la decisión que tomen, esta velada será muy diferente de lo planeado, y simplemente tendremos que organizarla otra vez (en otro momento)”, indicó.
“Shots fired,” screamed the Secret Service agents.
President Trump and Cabinet members were escorted out of the main ballroom by the Secret Service and the U.S. Marshals. pic.twitter.com/s1ikd8tun8
— The Washington Times (@WashTimes) April 26, 2026
El Servicio Secreto evacuó a la plana mayor del Gobierno
Desde la Casa Blanca, Trump compareció ante los periodistas con una pajarita sobre el atril. “Esta (de presidente) es una profesión peligrosa”, llegó a afirmar. El presidente relató que cuando oyó los sonidos de los disparos pensó que una “bandeja que se había caído o algo así”.
También elogió la actuación de los equipos de seguridad, que en ese momento se desplegaron en formación para proteger a la plana mayor del Gobierno, con la primera dama Melania Trump y el vicepresidente J.D. Vance incluidos. Todos fueron evacuados ilesos por la zona posterior del escenario. “Actuaron con gran rapidez; quedé muy impresionado con el Servicio Secreto”, dijo el republicano, aunque matizó que no había sido informado de ninguna amenaza antes de que tuviera lugar la cena, el mayor evento anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).
“Estos atentados les suceden a las personas que más hacen”, dijo Trump, al tiempo que equiparó los varios intentos de asesinato en su contra con los de Abraham Lincoln o John F. Kennedy. “He estudiado otros magnicidios y siempre les pasan a las personas que mayor impacto tienen, a los que más hacen”, subrayó. Una periodista evocó el más mediático, en Butler (Pensilvania), cuando una bala rozó su oreja y varios de los asistentes fallecieron en el mitin de campaña de las elecciones presidenciales de 2024.
La primera cena de corresponsales de Trump
El lugar del incidente añade una dimensión histórica inquietante. El mismo hotel fue escenario en 1981 del atentado contra Ronald Reagan, cuando un atacante disparó contra el entonces presidente a la salida de un acto.
Este antecedente no es baladí. Pese a décadas de evolución en los protocolos de seguridad, el riesgo nunca desaparece por completo en sociedades abiertas. Era la primera vez que Trump asistía como presidente a la cena organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, un evento tradicionalmente vinculado a la defensa de la libertad de prensa.
La relación del mandatario con los medios ha sido históricamente un tira y afloja, marcada por críticas constantes y episodios de confrontación directa al mismo tiempo que se ha destacado como el presidente que más se ha expuesto mediáticamente, y el que más concede preguntas o entrevistas por parte de los periodistas que cubren la Casa Blanca. Por ello, su primera participación en la gala había generado mucha expectación en Washington. @mundiario
