Shraibman, uno de los nombrados, ha afirmado que no ha trabajado para la oposición política del país y que tan solo cumplía su función como observador y analista. Además, se ha unido a la corriente que critica la entrevista por haberse llevado a cabo bajo coacción, y ha añadido que ve a Protasevich como un «rehén» tomado por el presidente del país, Aleksander Lukashenko, por lo que no podía condenar las acusaciones.
Por su parte, la líder opositora, Svetlana Tijanovskaya, quien también se encuentra en el exilio, ha descrito la entrevista al periodista como el resultado de una tortura, y ha mantenido un encuentro con la familia de Protasevich en Polonia.
A partir de la madrugada de este sábado, la Unión Europea ha cerrado sus cielos y pistas de aterrizaje a las aerolíneas bielorrusas en respuesta al desvío forzado de un vuelo de Ryanair y la detención de Protasevich. Incluso antes de la decisión de las sanciones, se ha pedido a todas las aerolíneas con base en el bloque que evitaran los vuelos al espacio aéreo bielorruso.

