Una cumbre fallida

El Consejo Europeo con el que termina el año en Bruselas ha dejado una sensación familiar (pero no agradable) de descoordinación y falta de capacidad estratégica. La causa principal de esta vuelta a las andadas es la ausencia de Angela Merkel, garantía de que las cumbres europeas en los últimos años se sobreponían a la cacofonía y hacían su trabajo. El primer cónclave sin ella ilustra sobre todo la falta de liderazgo de los actuales dirigentes de los 27.

En materias tan urgentes como la lucha contra la nueva ola de Covid-19, la reforma de la política energética, la contención de Rusia o la respuesta al ‘bullying’ de China a Lituania, el Consejo Europeo no ha hecho sus deberes. Con… Ver Más