Dos testigos dicen que la fuerte detonación parece haber sido por un ataque con cohetes sobre la zona residencial Khajeh Baghra. Por ahora, se desconoce el número de víctimas.
Después de ese atentado reivindicado por el grupo Estado Islámico del Jorasán (EI-K), el presidente estadounidense, Joe Biden, consideró «muy probable» un nuevo ataque antes de la retirada de sus tropas el 31 de agosto.
«La situación sigue siendo extremadamente peligrosa allí y la amenaza de atentados terroristas en el aeropuerto sigue siendo elevada. Nuestros comandantes me han informado de que es altamente probable un ataque en las próximas 24-36 horas», ha explicado Biden en una comparecencia.
Por ello, Biden ha ordenado «todas las medidas posibles para priorizar la protección de las fuerzas» norteamericanas presentes en el aeropuerto y que se les den «competencias, recursos y planes« para su protección. «Me han asegurado que lo han hecho y que pueden tomar estas medidas mientras completan la misión y evacuan de forma segura a nuestro personal», ha explicado.

