Nataliya Ableyeva, de 58 años, viajó hasta la frontera para huir del ataque ruso. Antes de partir, se encontró en su ciudad natal, Jmelnitski (a unos 300 kilómetros del país vecino), a un hombre de 38 años con sus dos hijos pequeños. Él había sido reclutado por el Gobierno para luchar contra Rusia, como todos los varones de entre 18 y 60 años.
Los llevó hasta la frontera, donde se encontraron con la madre, Anna Semyuk, una mujer de 33 años que vive en Italia pero viajó hasta Hungría para intentar que el padre le entregase a los pequeños, y que así estuvieran a salvo. La propia Nataliya no pudo viajar con su familia, que también ha sido reclutada, y se vio forzada a dejarlos atrás. <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>REUNITED AT THE BORDER: A Ukrainian mother is seen crying as she embraces her son and the stranger who brought her kids across the border to Hungary on Saturday, after her husband was forced to hand over their children and stay in Ukraine to fight. <a href=»https://t.co/KMRUzQCc0T»>pic.twitter.com/KMRUzQCc0T</a></p>— CBS News (@CBSNews) <a href=»https://twitter.com/CBSNews/status/1497652762280181765?ref_src=twsrc%5Etfw»>February 26, 2022</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
«Su padre simplemente me los entregó y confió en mí, dándome también sus pasaportes para poder traerlos», afirmó Nataliya. También le apuntó el número de teléfono de Anna para que pudiera comunicarse con ella. Al llegar a la ciudad húngara de Beregsurany, se sentaron en un banco y la esperaron, que llegó al poco rato.
Tras abrazar a los
niños
entre lágrimas, hizo lo mismo con Nataliya, a la que agradeció su generoso gesto. «Todo lo que les puedo decir a mis
hijos
es que todo va a salir bien», aseguró Anna; «en una o dos semanas, volveremos a casa».

