Vallecas se queda sin su domingo grande. LaLiga no ha dado finalmente el visto bueno al estado del césped y el Rayo Vallecano no podrá jugar en su estadio este fin de semana ante el Atlético de Madrid. Después de una semana entera trabajando a contrarreloj junto a RoyalVerd, la empresa encargada de sustituir el verde, la inspección de este jueves dejó un veredicto claro: el terreno de juego no reúne todavía las garantías necesarias para disputar el encuentro sin riesgo.
La consecuencia es inmediata y oficial. El partido correspondiente a la jornada 24 de LaLiga EA Sports se jugará en el Estadio Ontime Butarque, la casa del CD Leganés, manteniendo el horario previsto: domingo 15 a las 16:15. La patronal lo comunicó por la noche, remarcando que, tras auditorías e inspecciones realizadas por técnicos de LaLiga y expertos independientes, el estadio de Vallecas sigue sin estar en condiciones seguras para futbolistas y árbitros.
No es, además, un caso aislado: será el segundo partido que el Rayo no puede disputar en su campo en apenas dos semanas. La semana pasada ya se suspendió el choque ante el Real Oviedo pocas horas antes del inicio, dejando una imagen durísima para el club y para la competición. Esta vez, LaLiga sí ha encontrado una solución a tiempo, aprovechando que el Leganés juega fuera ante el Córdoba y su estadio quedaba libre.
El comunicado no deja margen para interpretaciones: el césped aún presenta un riesgo real de lesiones, motivo por el cual se opta por el traslado. LaLiga también explica por qué se descartó la otra opción que estaba sobre la mesa: el Riyad Air Metropolitano. Aunque era el estadio del rival, se consideró un agravio comparativo para el Atlético, que habría disputado las “dos mangas” en su propio feudo, rompiendo el equilibrio competitivo.
En el fondo, el gran damnificado es el aficionado. LaLiga lo reconoce, lamentando el impacto que esta situación tiene en las hinchadas de ambos equipos, y al mismo tiempo pone en valor el esfuerzo del Rayo por intentar salvar el partido en su casa. La combinación de cambio completo del césped y condiciones climatológicas adversas durante las últimas dos semanas terminó siendo demasiado para un club que vive del detalle… y de la caldera de su estadio.
Como si faltara tensión, el encuentro ha sido declarado de alto riesgo por la Comisión Estatal contra la Violencia en el Deporte. Eso implica medidas extra en la venta de entradas, en la ubicación de aficiones dentro del estadio y en el control de accesos, además de un refuerzo en el despliegue preventivo de las fuerzas de seguridad. Un derbi ya caliente que, encima, se muda de barrio: de Vallecas a Butarque. @mundiario
