El 24 y 25 de abril de 2026 va a dejar una imagen curiosa: un lago tranquilo convertido en una pista de carreras donde casi no se oye nada… pero pasa de todo. La E1 Series llega al lago de Como.
Las famosas RaceBird no van “navegando” como tal. Se levantan un poco sobre el agua y parecen flotar, como si fueran demasiado rápidas para tocar la superficie. Todo se ve suave desde fuera, pero dentro es pura tensión: curvas rápidas, decisiones en segundos y errores que se pagan caro.
Y si algo le da vida a esto, son los equipos.
Team Brady va a lo suyo. No hacen mucho ruido ni buscan llamar la atención, pero siempre están ahí arriba. Son de esos que compiten con cabeza, sin volverse locos, y al final eso se nota.
Team Rafa, en cambio, es otra historia. Más intensidad, más riesgo… y también más espectáculo. Son capaces de liarla o de hacer una carrera brillante en cuestión de minutos. Nunca sabes por dónde van a salir.
Luego está Team Alula, que juega a largo plazo. No destacan por una maniobra espectacular, pero van sumando poco a poco. Constantes, ordenados y difíciles de tumbar cuando cogen ritmo.
Y ojo con Aoki Racing Team, que sin hacer demasiado ruido se está ganando un sitio importante. No siempre lideran, pero cuando lo hacen, no es por casualidad. Saben cuándo apretar y cuándo aguantar.
El formato también tiene lo suyo: en cada equipo hay un piloto y una piloto que se van turnando. Eso hace que todo sea más imprevisible, porque no basta con que uno lo haga bien: el equipo tiene que funcionar como un bloque.
Y todo esto pasando en el Lago de Como, que sigue siendo tan bonito y tranquilo como siempre… al menos en apariencia. Porque durante la carrera, la calma desaparece y el sitio cambia por completo.
Al final, esta prueba de abril dejó claro algo: la E1 no necesita motores ruidosos para enganchar. Tiene velocidad, tiene tensión y, sobre todo, tiene personalidad. Y eso, hoy en día, ya es mucho decir. @mundiario
Por una Navegación Segura.
