Victoria’s Secret vuelve a sacar las alas y recupera su sujetador más extravagante después de ocho años

Hay desfiles de moda y luego está Victoria’s Secret, donde unas alas gigantes pueden competir en protagonismo con un vestido de alta costura y un sujetador puede convertirse en la joya más comentada de la noche. La firma estadounidense ha vuelto a desplegar su particular espectáculo en Los Ángeles este domingo 18 de octubre, con una edición que recupera algunos de sus símbolos más reconocibles y trata de darles una nueva vida.

La pasarela ha reunido a supermodelos veteranas, rostros de una nueva generación y un cartel musical íntegramente femenino. El resultado es una mezcla de nostalgia, lencería de fantasía, plumas, brillos y actuaciones concebidas para que el desfile vuelva a ser mucho más que una presentación de ropa interior.

El gran reclamo estaba anunciado desde hacía semanas: el regreso del Fantasy Bra, la pieza de lencería cubierta de piedras preciosas que se convirtió en uno de los emblemas históricos de Victoria’s Secret. Pero había más motivos para prestar atención: Bella Hadid ha abierto el desfile, su hermana Gigi también ha regresado a la pasarela y Adriana Lima ha vuelto a ocupar un lugar central en la historia de los ángeles.

El Fantasy Bra vuelve después de ocho años y recupera el lujo más extravagante

Si hay una prenda capaz de resumir el exceso característico de la marca, es el Fantasy Bra. La firma recupera este año una de sus creaciones más emblemáticas después de ocho años sin llevarla a la pasarela, en colaboración con la casa de joyería Jacob & Co.

La pieza está diseñada para convertir la lencería en una auténtica joya. Los diamantes y las piedras preciosas ocupan el lugar de los adornos convencionales y devuelven al espectáculo una de sus imágenes más reconocibles: una modelo que no solo desfila con alas, sino que lleva encima una creación concebida para deslumbrar.

Debutó en 1996 y alcanzó algunas de sus cotas más extravagantes durante los años siguientes. Gisele Bündchen, Heidi Klum y Alessandra Ambrosio fueron algunas de las modelos que lucieron versiones históricas, con diseños cuyos precios millonarios alimentaron la leyenda del desfile. Este año, ha sido la empresaria e infuencer Kylie Jenner la encargada de portar el fastuoso diseño.

Su regreso en 2026 funciona como un guiño a aquella época, aunque llega en un momento en el que la marca intenta construir una imagen más conectada con la diversidad y con una audiencia que ya no se conforma con contemplar un espectáculo de cuerpos perfectos y alas espectaculares.

 
 
 
 
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Bella Hadid abre el desfile con unas alas que parecen un jardín

Hadid ha sido una de las grandes protagonistas de la noche al abrir el espectáculo. La modelo ha aparecido con un conjunto verde lima y unas alas decoradas con ramas y flores, una propuesta de inspiración primaveral que se aleja de las clásicas alas blancas de ángel para explorar una estética más botánica.

El estilismo ha combinado un sujetador verde con una minifalda del mismo tono, mientras que las alas, construidas como enredaderas cubiertas de flores, aportaban volumen y movimiento. El conjunto parecía diseñado para transformar la pasarela en un jardín fantástico.

La modelo, que cumplió 30 años recientemente, regresó así a una pasarela que ya conoce bien: participó en el desfile de 2016 y volvió en las ediciones de 2024 y 2025, después de la pausa que la marca hizo en su formato tradicional.

Su hermana Gigi Hadid también ha formado parte del espectáculo. Ha lucido un conjunto rosa chicle con una capa floral y, en otro momento, un minivestido blanco acompañado de alas voluminosas. Las dos hermanas volvieron a convertirse en uno de los grandes reclamos visuales de la noche. 

 

 
 
 
 
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Adriana Lima, Candice Swanepoel y las veteranas que siguen reinando

El desfile también ha servido para recordar que algunas de las grandes figuras de Victoria’s Secret siguen siendo capaces de captar todas las miradas. Adriana Lima ha regresado a la pasarela como una de las representantes más emblemáticas de la firma, acompañada por modelos como Candice Swanepoel, Alessandra Ambrosio y Elsa Hosk.

Cada una aporta una historia diferente al espectáculo. Lima es una de las grandes leyendas de la marca; Swanepoel representa una de las imágenes más reconocibles de sus años dorados, y Hosk vuelve después de una pausa de ocho años.

La presencia de estas modelos permite recuperar parte de la estética que convirtió el desfile en un fenómeno mundial: las alas de gran tamaño, las siluetas de fantasía y una puesta en escena en la que cada salida busca convertirse en una imagen memorable.

Pero el regreso de las veteranas convive con una transformación evidente. La firma también ha dado espacio a modelos como Ashley Graham, Paloma Elsesser, Alex Consani y Precious Lee, que representan una visión más diversa de la moda y de los cuerpos que aparecen en la pasarela.

 

 
 
 
 
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Solange Omon, la nueva Ángel que llega desde Camerún

Uno de los momentos más simbólicos de esta edición ha sido la presentación de Solange Omon, de 21 años, elegida para convertirse en la nueva Ángel de Victoria’s Secret después de participar en un proceso de selección nacional que reunió a miles de aspirantes.

Nacida en Camerún y residente en Maine, Omon no llegó al desfile como una supermodelo consagrada. Antes de esta oportunidad trabajaba como coordinadora en organizaciones sin ánimo de lucro, donde ayudaba a jóvenes negros y de familias inmigrantes a acceder a oportunidades educativas y laborales.

Su camino hacia la pasarela se convirtió en el eje de Angels Among Us, una serie documental que siguió las audiciones, las pruebas y la preparación de las candidatas. La elección final le ha proporcionado un contrato con IMG Models y la oportunidad de iniciar una carrera en una de las plataformas más conocidas de la industria.

La historia de Omon añade una dimensión distinta al espectáculo. Frente a la imagen de las modelos que llevan años ocupando portadas y pasarelas internacionales, su debut recuerda que detrás de cada gran desfile también hay aspirantes que intentan abrirse camino.

Su incorporación es, además, una de las apuestas de la marca por conectar con una nueva generación de seguidores y ampliar las historias que quiere contar a través de sus modelos.

 

 
 
 
 
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Cuatro actuaciones femeninas para convertir la pasarela en un concierto

La música vuelve a ser una parte esencial del desfile. Este año, Victoria’s Secret ha reunido a cuatro propuestas femeninas: Megan Thee Stallion, Tate McRae, Megan Moroney y el grupo KATSEYE.

La combinación permite mezclar estilos diferentes y conectar la moda con públicos que no necesariamente siguen las pasarelas. El pop, el hip-hop y los sonidos del country contemporáneo forman parte de una banda sonora pensada para acompañar los cambios de vestuario y las distintas salidas de las modelos.

No es un detalle menor. La música ha sido históricamente una de las herramientas con las que Victoria’s Secret ha conseguido convertir su desfile en un acontecimiento de entretenimiento global. Las actuaciones permiten crear momentos virales, asociar canciones a determinadas imágenes y dar al espectáculo una dimensión que va más allá de la lencería.

La apuesta por un cartel compuesto exclusivamente por mujeres encaja, además, con el discurso que la firma ha querido reforzar en sus últimas ediciones: dar más protagonismo a las artistas y a las distintas personalidades que participan en el espectáculo. 

¿Ha recuperado Victoria’s Secret su magia?

La marca vuelve a reunir varios de los ingredientes que hicieron célebre su desfile: modelos de renombre, alas imposibles, lencería brillante y una producción que busca generar conversación en las redes sociales. Sin embargo, el contexto es diferente al de sus años de mayor popularidad.

La firma suspendió su desfile tradicional en 2019 después de recibir críticas por una representación de la belleza considerada demasiado limitada y por la falta de diversidad. Su regreso en 2024 llegó acompañado de cambios en el reparto y en el discurso de la marca. Las ediciones posteriores han tratado de mantener el espectáculo visual sin ignorar las nuevas exigencias de la industria.

 

 
 
 
 
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En 2026, la fórmula vuelve a combinar nostalgia y renovación. El regreso del Fantasy Bra y de modelos históricas apela a quienes crecieron viendo el desfile, mientras que la incorporación de nuevas caras y la elección de Omon intentan abrir la puerta a otras historias.

Queda por ver si esta estrategia permitirá a Victoria’s Secret recuperar el impacto cultural que tuvo durante sus años dorados. De momento, la marca ha conseguido que vuelvan a hablarse de sus alas, sus modelos y sus piezas de fantasía.

Y eso, en un mundo en el que las tendencias cambian a toda velocidad y las redes sociales deciden qué imágenes sobreviven al día siguiente, ya es parte de la batalla por seguir siendo relevante. @mundiario