El Frost Bank Center fue escenario de una de las noches más extraordinarias que se recuerdan en la historia reciente de la NBA con motivo del apasionante derbi texano entre los San Antonio Spurs y los Dallas Mavericks. El duelo, enmarcado en el corazón del estado de la estrella solitaria, deparó un espectáculo inolvidable donde las estadísticas individuales alcanzaron dimensiones completamente desmedidas de la mano de un incontenible Victor Wembanyama.
El pívot francés rubricó la mejor actuación de su carrera profesional en el campeonato norteamericano con una hoja de servicios sencillamente monstruosa que desafía cualquier lógica competitiva. En apenas 34 minutos sobre el parqué y sin necesidad de prórrogas, el galo se marchó hasta los 52 puntos, capturó 24 rebotes y propinó 8 tapones, además de añadir 2 robos y 2 asistencias para desatar el delirio en la grada local.
Lejos de tratarse de un paseo militar para los intereses locales, el encuentro exigió el máximo esfuerzo colectivo e individual para contrarrestar la encomiable resistencia de unos Mavericks combativos. A pesar de marchar con rentas favorables que llegaron a alcanzar los diecinueve puntos de ventaja, los Spurs vieron cómo su cómoda renta se evaporaba tramo a tramo en la segunda mitad del choque.
La ausencia temporal de Wembanyama en los banquillos durante sus rotaciones habituales fue aprovechada con voracidad por el bando visitante, que supo reestructurar su planteamiento apostando por variantes tácticas en busca de las debilidades del esquema defensivo diseñado por el cuerpo técnico local.
El empuje de Kyrie Irving, máximo referente anotador de los visitantes con 29 puntos, y la notable reacción de un combativo Cooper Flagg en los dos últimos cuartos dinamitaron el ritmo del partido, situando a los visitantes incluso por delante en el electrónico.
Un final agónico resuelto en la última posesión
La recta final del derbi texano se convirtió en un ejercicio de supervivencia absoluta para los locales, quienes sufrieron un inesperado bache en los lanzamientos libres que mantuvo la incertidumbre hasta el último suspiro. Un triple esquinado de Naji Marshall devolvió la igualada al marcador y colocó el pulso en un territorio de máxima tensión competitiva.
Con Wembanyama exhausto tras soportar el peso absoluto del entramado ofensivo y defensivo de su equipo, la última posesión del encuentro recayó sobre las manos de Kyrie Irving para intentar obrar la machada visitante en el feudo de San Antonio.
Sin embargo, una excelente y férrea defensa exterior neutralizó el intento del base visitante sobre la bocina, impidiendo que el balón encontrara el fondo de la red y certificando el definitivo 112-111 que aseguraba la sexta victoria consecutiva para los Spurs.
El triunfo consolida la progresión ascendente de la franquicia tras un arranque dubitativo condicionado por la dureza del calendario inicial, aunque deja deberes pendientes en la gestión de los minutos en los que su gran estrella descansa en el banquillo.
La exhibición firmada por el gigante de Le Chesnay pasa directamente a los anales de la competición, igualando registros legendarios de mitos de la franquicia como David Robinson o Tim Duncan ya en la primera mitad del encuentro y evocando las grandes gestas de la historia de la liga. @mundiario
