Xbox subida de precios en 2026: Microsoft sube un 10% el precio de sus consolas por la crisis de memorias

Microsoft ha anunciado un nuevo incremento en los precios de sus consolas Xbox, el tercero desde mayo de 2025, que entrará en vigor el 1 de agosto. La medida, que encarece las versiones de 512GB y 1TB hasta los 500 y 800 dólares respectivamente —entre 455 y 730 euros al cambio actual—, responde a una crisis de memorias que ha disparado los costes de los componentes en más de un 250%. La compañía sigue así la estela de Apple, que ya revisó al alza sus Mac y iPad por el mismo motivo.

Claves de la operación

  • La memoria se ha encarecido un 250% y Microsoft anticipa otro doble en 2027. La escasez de semiconductores NAND y DRAM, agravada por tensiones geopolíticas, ha hecho insostenible mantener los precios anteriores.
  • Microsoft prescinde del modelo de 2TB y sube hasta 150 dólares los modelos de 1TB. La consola más afectada es la Xbox Series X con lector de discos, que pasa de 650 a 800 dólares.
  • La financiación sin intereses se convierte en la única válvula de escape. La compañía lanza programas de pago aplazado para amortiguar el golpe al consumidor, una estrategia que ya ha aplicado en otros mercados.

El anuncio llega en un momento especialmente delicado para la industria del videojuego. La crisis de los semiconductores, que parecía remitir, se ha recrudecido por la combinación de aranceles, demanda disparada de hardware para inteligencia artificial y la concentración de la producción en un puñado de fábricas asiáticas. Microsoft ha reconocido en un comunicado oficial que lleva meses negociando con proveedores para evitar este golpe, pero que la situación es insostenible: «Los precios del almacenamiento y la memoria para consolas han aumentado más de 2,5 veces y esperamos otra duplicación para otoño de 2027».

La subida no es un caso aislado. Sony revisó el precio de la PlayStation 5 dos veces (en agosto y marzo pasados), Nintendo planea encarecer la Switch 2 en septiembre y Valve ha fijado su esperada Steam Machine en 1.049 dólares, un 17% más de lo que muchos anticipaban. «El hardware gaming está pagando los platos rotos de una cadena de suministro que prioriza los servidores y los centros de datos», comentan desde la consultora Omdia. El coste de fabricar una consola se ha disparado un 40% en el último año, lo que deja poco margen a los fabricantes para absorber el incremento sin trasladarlo al cliente.

La tercera subida en catorce meses

Desde mayo de 2025, los precios de las Xbox Series X|S se han revisado al alza en tres ocasiones. La primera coincidió con los aranceles impuestos por la administración Trump a los productos fabricados en el extranjero. La segunda, en octubre, fue un anticipo de la actual crisis de memorias. La de ahora es la más agresiva: la Series S de 512GB pasa de 400 a 500 dólares, la de 1TB sube a 600, y las Series X con 1TB se van a 750 (solo digital) y 800 (con disco). Además, se elimina la versión de 2TB, un movimiento que simplifica la gama pero que elimina la opción más cara del catálogo justo cuando el almacenamiento está por las nubes.

Microsoft lleva tres subidas en poco más de un año y aún no ha tocado techo: la propia compañía anticipa otro doblete en costes de memoria para 2027.

Para mitigar el impacto comercial, la compañía ha activado opciones de buy now, pay later y financiación a interés cero, que presenta como «programas para hacer las consolas Xbox más accesibles». En la práctica, es la primera vez que Microsoft apuesta por el pago fraccionado como herramienta de venta directa en su ecosistema de hardware, una estrategia que recuerda a las operadoras de telecomunicaciones más que a una empresa de entretenimiento.

El efecto dominó en el mercado de las consolas

El encarecimiento de la RAM y el almacenamiento golpea a todos los actores por igual, pero cada uno reacciona según su modelo de negocio. Sony, que ya había subido la PS5, mantiene un catálogo de servicios y exclusivos que le da cierto colchón; Nintendo, con su estrategia de hardware propio y ciclos largos, ha retrasado la decisión hasta septiembre; Valve, que entraba por primera vez en el hardware de sobremesa con precios prometidos de 900 dólares, se ha visto obligada a fijar su Steam Machine en 1.049. «El aficionado al PC está acostumbrado a precios altos, pero el de consola tiene un umbral de resistencia muy definido», explica Javier Andrés, analista de la industria del videojuego.

Para Xbox, la situación es especialmente compleja. Microsoft ha construido su estrategia de hardware en torno a la accesibilidad: ceder margen en la consola para ganar en suscripciones y servicios. Con el Game Pass como eje, cada euro que sube la barrera de entrada al ecosistema es un euro que resta posibles suscriptores. La compañía no ha desglosado cuántos usuarios de Game Pass proceden de ventas de consola frente a otros dispositivos, pero en el último informe de resultados insinuó que la adquisición de nuevos miembros se había ralentizado en el último trimestre.

¿Un golpe definitivo para la accesibilidad del gaming?

La pregunta que sobrevuela el sector es si el precio de las consolas ha alcanzado ya un punto de ruptura psicológico. En Estados Unidos, una Xbox Series X con lector de discos costará 800 dólares, casi un 60% más que en su lanzamiento en 2020. En Europa, los precios suelen ser aún más altos por la fiscalidad y los costes de distribución. Un informe de la AIE cifra en 2.100 millones de hogares los que tienen una consola conectada; de ellos, un 62% declaró en 2025 que el precio era el principal factor de compra. Si ese umbral se sigue alejando, la migración hacia el juego en la nube o los dispositivos móviles podría acelerarse, precisamente el escenario que Microsoft lleva años dibujando con Xbox Cloud Gaming.

La lectura de moncloa.com: el precedente de la estrategia de accesibilidad de Microsoft en España

En España, Xbox ha competido históricamente con un perfil de precio ajustado y una fuerte apuesta por Game Pass, que se lanzó aquí en 2017 con una agresiva campaña de captación. El mercado español ha sido tradicionalmente sensible al precio del hardware, como demuestra la buena acogida de la Xbox Series S (la más barata) frente a la Series X. Esta nueva subida, que Microsoft aún no ha detallado para el mercado europeo, amenaza con erosionar esa ventaja competitiva. Iberdrola, Santander o Telefónica no son competidores directos, pero sí referentes para entender cómo una empresa puede perder la conexión con el consumidor cuando la asequibilidad se resiente: la comparación con Telefónica y sus constantes revisiones de tarifas en plena guerra del low cost es pertinente. Si el precio se convierte en un problema crónico, Microsoft podría acelerar su transición hacia un modelo de suscripción pura, donde la consola sea solo un terminal de acceso más, pero eso choca con el deseo de los estudios de tener un público amplio y con la propia inercia de un mercado que todavía compra consolas en formato físico.

El próximo movimiento de Microsoft tendrá que verse en las cifras del tercer trimestre. Si las ventas de hardware caen más de un 15% interanual, la presión para reaccionar será difícil de contener. Mientras, los jugadores miran de reojo el precio de la Steam Machine y esperan a que Nintendo mueva ficha. La crisis de las memorias no va a desaparecer, y el sector de las consolas, que parecía ajeno a los vaivenes de la industria de semiconductores, se ha cerrado de golpe la puerta de la asequibilidad.

La entrada Xbox subida de precios en 2026: Microsoft sube un 10% el precio de sus consolas por la crisis de memorias aparece primero en Moncloa.