Joe Biden y Donald Trump aseguraron el martes por la noche que, a falta de sorpresa o accidente, se volverán a ver las caras en unas elecciones presidenciales . El presidente de EE.UU. y su antecesor consiguieron sumar de forma matemática el número de delegados que supone la nominación por sus respectivos partidos durante el recuento de las primarias en los estados de Georgia, Misisipi, Washington y Hawaii. Biden lo consiguió a última hora de la tarde, después de que las proyecciones de los principales medios le dieran como ganador en Georgia. Trump lo logró poco antes de la medianoche, cuando se certificó su victoria en Washington. El resultado no es ninguna sorpresa y solo era cuestión de tiempo que ambos candidatos consiguieran superar el umbral de delegados que se reparten en primarias y que aseguran la nominación para un candidato . En el caso del actual presidente, nunca hubo dudas de que lograría la nominación si se presentaba a la reelección. El partido pone siempre toda su maquinaria electoral a trabajar para un presidente en el cargo y, pese a la impopularidad de Biden, nunca tuvo rivales de entidad que hicieran peligrar su nominación. Sobre todo después de que Robert F. Kennedy Jr., el último representante de la gran dinastía política de EE.UU. , decidiera el pasado verano concurrir a las elecciones como independiente, fuera del partido demócrata. Biden solo tuvo enfrente a dos candidatos irrelevantes: el diputado Dean Phillips y la escritora Marianne Williamson, que han abandonado las primarias sin conseguir ni un solo delegado. Trump, por su parte, ha tenido mucha más competencia, pero ha dominado las primarias republicanas con puño de hierro. Era algo que no estaba nada claro en noviembre de 2022, cuando los republicanos obtuvieron resultados por debajo de lo esperado en las elecciones legislativas y muchos culparon de ello a los candidatos impulsados por Trump. Otra figura, Ron DeSantis, gobernador de Florida, aparecía como posible sucesor del multimillonario neoyorquino como candidato a la presidencia. Pero la cascada de imputaciones penales que Trump recibió en los primeros meses de 2023 acabaron toda la atención política de EE.UU. y le dispararon en las encuestas. Desde que las primarias arrancaron el pasado enero en Iowa, quedó claro que el favoritismo de Trump en los sondeos tendría reflejo en las votaciones. El expresidente ha ganado la práctica totalidad de las primarias y la única rival que se decidió a plantarle cara, Nikki Haley , exgobernadora de Carolina del Sur y exembajadora ante la ONU, aguantó de manera simbólica hasta el ‘supermartes’ de la semana pasada, la jornada que ponía en juego más delegados. Esa dinámica ha permitido que tanto Biden como Trump hayan hecho campaña en las últimas semanas como si se tratara ya de la elección general. Los mítines de Trump se han centrado en Biden y el presidente -como hizo la semana pasada en su discurso sobre el estado de la Unión- ha buscado posicionar la elección como una respuesta a la amenaza que supone el expresidente. Noticia Relacionada estandar No Estas son las opciones para incapacitar o destituir a un presidente de EE.UU. David Alandete Biden lo volvió a hacer tras conocer que había conseguido la nominación. Dijo en un comunicado que se sentía «honrado» porque los votantes demócratas «han puesto su fe en mí otra vez para liderar nuestro partido y nuestro país en un momento en el que la amenaza que Trump supone es más grande que nunca». También aseguró que la «libertad y la democracia corren riesgos de una forma que no ha ocurrido desde la Guerra Civil» y que Trump lleva a cabo una campaña de «resentimiento, venganza y represalia que amenaza la idea misma de América». Por su parte, Trump aprovechó su victoria matemática para atacar a Biden como el «peor, más incompetente, corrupto y destructivo presidente en la historia de EE.UU.» y aseguró que, bajo el mandato demócrata, la primera potencia mundial se ha convertido en un país «del tercer mundo» . Queda mucho de esto por delante. Los resultados de la noche del martes abren una campaña presidencial de casi ocho meses , la más larga que se recuerda en la historia política moderna de EE.UU. Y suponen la repetición de candidatos en unas presidenciales, algo que no había ocurrido en setenta años. La nominación de ambos no se materializará hasta las convenciones de los partidos este verano. La de los republicanos se celebrará en Milwaukee (Wisconsin), del 15 al 18 de julio. La demócrata será en Chicago (Illinois) del 19 al 22 de agosto. Hasta entonces y desde entonces hasta la cita con las urnas, el 5 de noviembre, se espera una campaña agria y poco ilusionante, con dos candidatos que incluso la mayoría de los votantes de cada partido prefería no tener como candidatos. Y con mucho protagonismo del rosario de batallas judiciales que Trump tiene por delante y que arrancan a finales de este mes con un juicio en Nueva York por los pagos para silenciar su romance con una actriz porno poco antes de las elecciones de 2016. La delantera, por el momento, la lleva Trump , que aparece por delante por la mínima en la mayoría de las encuestas. Según el acumulado de encuestas de ‘RealClearPolitics’, el multimillonario neoyorquino cuenta con el 47,3% de los apoyos, frente al 45,5% de Biden, que tendrá que reponerse a las dudas sobre su edad – cumplirá 82 años poco después de la elección, Trump tendrá 78 en junio -, a la inflación que ha lastrado la economía corriente durante meses y al caos en la frontera.

