Las últimas negociaciones para poner fin a la guerra entre Ucrania y Rusia han vuelto a mostrar la complejidad de un conflicto que se acerca a su quinto año sin una salida clara. La segunda jornada de contactos celebrada en Ginebra, con mediación de Estados Unidos, concluyó abruptamente tras apenas dos horas de conversaciones en una demostración de la profunda distancia entre ambas delegaciones.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó a Moscú de ralentizar deliberadamente el proceso, mientras el Kremlin defendió que el diálogo continúa abierto.
El líder ucraniano expresó su frustración con el ritmo de las negociaciones, afirmando que “Las reuniones de ayer fueron realmente difíciles y podemos afirmar que Rusia está tratando de prolongar las negociaciones que podrían haber llegado ya a la etapa final”. Sus declaraciones evidencian la percepción en Kiev de que Moscú estaría utilizando el tiempo como herramienta estratégica para consolidar posiciones sobre el terreno, especialmente en las regiones orientales del país.
A pesar del estancamiento político, Zelenski reconoció ciertos avances técnicos en la negociación, especialmente en el ámbito militar. El presidente ucraniano señaló que “Los militares saben cómo monitorizar un alto el fuego y el final de la guerra para cuando haya voluntad política”, subrayando que los equipos técnicos habrían logrado consensos preliminares sobre mecanismos de verificación para un eventual cese de hostilidades. Sin embargo, estos progresos no han sido suficientes para desbloquear los puntos centrales del conflicto.
El principal obstáculo sigue siendo el futuro territorial del Donbás y el control de infraestructuras estratégicas como la central nuclear de Zaporiyia. Rusia mantiene como condición clave la retirada de las tropas ucranianas de territorios parcialmente ocupados, mientras Kiev rechaza ceder soberanía sin garantías de seguridad internacionales sólidas. Esta divergencia refleja el núcleo político del conflicto, donde cualquier concesión territorial tiene profundas implicaciones internas y geopolíticas para todos los países involucrados en las conversaciones.
El contexto internacional también influye en la evolución del diálogo. La mediación estadounidense, impulsada bajo la administración del presidente Donald Trump, ha presionado para acelerar un acuerdo que podría representar un triunfo diplomático en política exterior. No obstante, el planteamiento de Washington de negociar primero concesiones territoriales y abordar después las garantías de seguridad ha generado tensiones con la estrategia ucraniana, que prioriza compromisos de defensa antes de considerar cualquier cesión territorial.
Desde el lado ruso, el jefe negociador Vladímir Medinski calificó los contactos como “difíciles pero sustanciales”, señalando que nuevas rondas de conversaciones se celebrarán próximamente. Aunque estas declaraciones sugieren voluntad de continuar el diálogo, la brevedad de la última reunión refleja que las posiciones siguen profundamente alejadas y que el proceso de negociación avanza sin hitos decisivos.
El desarrollo de estas conversaciones se produce en un momento especialmente simbólico, pocos días antes del aniversario de la invasión rusa. Sobre el terreno, la guerra mantiene un equilibrio militar inestable: Rusia ha logrado avances territoriales limitados, mientras Ucrania ha ejecutado contraofensivas puntuales. Paralelamente, informes de inteligencia occidentales apuntan a dificultades crecientes del Kremlin para reclutar tropas, aunque estas presiones aún no parecen suficientes para modificar su estrategia negociadora.
Según los reportes de la prensa internacional, la vía política se estancó desde el primer día —en parte debido al nombramiento por parte de Moscú del intransigente Medinski como jefe negociador—, pero el enviado especial estadounidense Steve Witkoff afirmó que se había logrado un “progreso significativo”.
“Ambas partes acordaron actualizar a sus respectivos líderes y continuar trabajando hacia un acuerdo”, declaró Witkoff. “El éxito del presidente Trump al reunir a ambas partes de esta guerra ha propiciado un progreso significativo».
Zelenski describió el primer día de conversaciones como “difícil”, acusando a Rusia de prolongar un proceso que, en su opinión, podría ya estar cerca de su etapa final. “Me gustaría agradecer al lado estadounidense por su atención al detalle y paciencia en las discusiones con los representantes rusos presentes”, añadió. @mundiario
