En su ensayo ‘Islam and the West’, el orientalista británico Bernard Lewis subraya la paradoja de los millones de musulmanes que vienen a Europa (la Casa de la Guerra, según la vieja terminología islámica) dejando atrás sus patrias (la Casa del Islam), donde gobiernan regímenes islámicos, hábitat natural de un buen musulmán. No es la única sorpresa. Las grandes fortunas árabes del Golfo Pérsico también miran hacia Europa y desde 2014 invierten ingentes sumas en el Viejo Continente. No es solo el sector de los clubs de fútbol, sin duda el más vistoso y mediático, sino sobre todo el sector turístico y hotelero y en general el inmobiliario. Los inversores árabes, al menos en apariencia, no dan mucha credibilidad a sus propios sistemas, y cada vez en mayor número invierten los grandes beneficios del petróleo en empresas europeas. La que algunos califican, con cierto grado de alarmismo, «invasión musulmana» del Viejo Continente opera así no solo a través del flujo de la mano de obra, o más recientemente de los refugiados de las guerras, sino también con el capital. Las inversiones árabes más conocidas del gran público son por supuesto las del fútbol de élite , sin hacer ascos a otros bocados de ligas inferiores. El capital de Emiratos Árabes Unidos se ha hecho así con el Manchester City, Qatar con el PSG de París, Kuwait con el Nottingham Forest. Dos de las mayores fortunas del mundo pertenecen a la familia real saudí. Destaca la del ‘hombre fuerte’ del país, el Príncipe heredero Mohamed bin Salman, que ha comprado el Newcastle , convirtiéndolo en el equipo más rico del mundo. Por su parte el jeque catarí Nasser Al-Khelafi encabeza el fondo que ha comprado el Paris Saint Germain (PSG). Un multimillonario paquistaní, Shahid Khan, se ha hecho con el control del club Fulham F.C. Noticia Relacionada estandar Si ‘Qatargate’: Las claves y el quién es quién del mayor escándalo de sobornos del Parlamento Europeo F. J. Calero Al menos 1,5 millones de euros en efectivo es parte de los bienes de los que se incautó la Policía belga durante los registros de los domicilios de una vicepresidenta del Parlamento Europeo Pero el mercado favorito del capital árabe es el inmobiliario. Según el portal de noticias árabe ‘Al Jadid’, el capital de los países del Golfo tiene previsto invertir 180.000 millones de dólares en la compra de propiedades en Europa en la década 2014-2024. El punto favorito es el área metropolitana de Londres. No hay intenciones políticas detrás de esas decisiones -la reconquista de suelo europeo a golpe de talonario- sino puramente intereses económicos. Los magnates árabes no se fían de las perspectivas financieras de su propia región, y consideran que el mercado europeo es más rentable. El sector de los seguros y los fondos de inversión es otro de los favoritos del capital árabe. El príncipe saudí Al-Waleed Bin Talal, quizá la segunda fortuna del país después de la de Bin Salman, acaba de completar una vasta operación inversora en la firma M&G, con sede en Londres. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 4420 Código APP Cambio de escenario Superada con creces la era colonial en Oriente Próximo y el Magreb, cuando los nuevos Estados árabes y musulmanes cuentan desde hace décadas con sus propias autoridades y un régimen político y legal acorde con la Sharía, la ley islámica, millones sueñan no obstante con dar el salto a Occidente. Una situación atípica e insólita , porque la doctrina del islam durante siglos ha previsto muy pocas cosas para el caso de las comunidades musulmanas que vivan en minoría, bajo un régimen que consideran «infiel». Sí tienen previsto, en cambio, la situación contraria: la tolerancia hacia los no musulmanes que habitan en sus tierras, en particular la de los cristianos y judíos, calificados de ‘dhimmi’. La Gente del Libro puede habitar y tener derecho a ser protegida por las autoridades islámicas, a cambio en su día de pagar un impuesto especial, que hoy se mide en términos de discriminación social y laboral. El sector de los seguros y los fondos de inversión es otro de los favoritos del capital árabe En contraste con la situación de los no musulmanes en países de mayoría islámica, los residentes fieles al Corán se encuentran en Europa con un marco legal abierto, en el que no cabe discriminación por razón de religión, pero que en la práctica plantea problemas no resueltos. Uno de ellos, por ejemplo, la peculiaridad del mes de ayuno, el Ramadán , que plantea dificultades a los trabajadores musulmanes. O la prohibición occidental del matrimonio con más de una mujer, dada la existencia de la poligamia autorizada por el Corán. Las comunidades musulmanas tienden a concentrarse en algunas poblaciones o regiones europeas, y están poco a poco cambiando no solo el paisaje urbano sino también la idiosincrasia de muchos barrios. La ciudad europea que tiene más musulmanes es París, pero en Birmingham por ejemplo -la segunda ciudad del Reino Unido- el porcentaje de esa comunidad es del 30 por ciento. Un caso también notable de concentración de musulmanes se da en la ciudad sueca de Malmo -más conocida por las novelas de Mankell-, con el 16 por ciento.

