Uno camina por la oscuridad de un pasillo hasta adentrarse en la celda de prevención 1, pequeña, con capacidad para seis personas pero que llega a albergar a 35 seres humanos. El aspecto es sucio. De fondo se escuchan gritos de dolor. Seguimos avanzando hasta el ‘bañito’, una de las celdas cuyo nombre ocupa decenas de páginas en los informes sobre tortura que han realizado organizaciones como el Instituto Casla , dirigida por Tamara Suju . Informes que se han elevado a denuncias ante la Corte Penal Internacional ante La Haya, donde desde hace tiempo se abrió una investigación contra Nicolás Maduro por crímenes de lesa humanidad. En un momento de este paseo virtual escuchamos la tortura de un preso, los gritos son reales. Es un testimonio único y sobrecogedor. Logró grabarlos otro detenido en un teléfono que luego pudo sacar del Helicoide . Después llegamos a una pared con 30 nombres. Todos ellos -activistas, periodistas, estudiantes, policías…- han sufrido los horrores del mayor centro de torturas de Venezuela, el Helicoide, una edificación que se abrió en 1955 como centro comercial y que Nicolás Maduro transformó en centro de torturas. Desde entonces han pasado por él más de 15.000 personas. Detrás de cada nombre hay una historia de sufrimiento, cada una de esas 30 personas relata cómo fue su experiencia. Al fondo un agente del Sebin nos da pasó a otra estancia, donde se ven los distintos tipos de tortura: descargas eléctricas, ahogamiento, colgamiento mientras las bichos campan a sus anchas por el cuerpo del detenido… Pero hay muchas más: abusos sexuales, violaciones, aislamiento, oscuridad, condiciones inhumanas (los presos hacen sus necesidades en la cajita donde le llevan lo que llaman alimentos, y lo tapan. Son los conocidos como ‘barquitos’; intentan evitar que salgan los gases, porque tendrán que convivir con ellos durante días). Noticia Relacionada estandar Si La Corte Penal Internacional abre una oficina en Caracas para investigar los crímenes del régimen de Maduro Ludmila Vinogradoff El fiscal Karim Khan firmó el segundo memorándum con el Gobierno venezolano Este lunes, Día Internacional en apoyo de las Víctimas de la Tortura, se ha presentado en Madrid la iniciativa ‘Realidad Helicoide’, una experiencia en realidad virtual que tiene como propósito «educar, denunciar, visibilizar y dimensionar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los servicios de Inteligencia del Estado venezolano ( Sebin )« en este edificio. Un espacio al que Maduro prohibió su entrada a una delegación de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, entonces liderada por Michelle Bachelet. La iniciativa ha sido promovida por la asociación Voces de la Memoria , que está formada por supervivientes de los centros de tortura de Venezuela, entre los que se encuentra el periodista Víctor Navarro, que pasó cinco meses, de enero a mayo de 2018, en el Helicoide. «Yo estuve en el Helicoide», afirma el periodista, que sostien que «la tortura es una política de Estado en Venezuela. Esta idea surgió porque Nicolás Maduro sigue torturando», ha afirmado Navarro esta mañana durante la presentación a medios de las gafas virtuales, que hasta el momento han sido introducidas únicamente en foros de derechos humanos, pero cuya intención es que puedan llegar a «universidades, organismos de derechos humanos y a aquellos que toman decisiones para que repudien lo que está pasando y pidan el cierre del Helicoide y los centros de tortura en Venezuela», señala. Navarro relata que se le ocurrió la idea de crear una visita virtual al Helicoide tras ver otra a los campos de concentración en los que estuvo Anna Frank. El libro que estaba escribiendo sobre su experiencia -‘La historia incompleta: relatos de un prisionero político«- no daba cabida a todo el sufrimiento de quienes han pasado por este centro de torturas. David Navarro durante la presentación de ‘Realidad Helicoide’ este lunes isabel permuy A Navarro le detuvieron, sin orden judicial, en enero 2018 acusándole de formar parte de una célula terrorista, «porque trabajaba en una ONG y había recibido una beca de EE.UU.» Era un cóctel explosivo. Tras participar en un motín con otros presos – «después de lo que habíamos pasado ya, no teníamos miedo a morir»-, el régimen negoció y fueron liberados varios de los arrestados. El caso de Víctor, preso de conciencia del régimen de Maduro, ha sido expuesto ante las ONU, y ahora dedica su tiempo a visibilizar lo que sucede en Venezuela, un país donde en la actualidad hay alrededor de 300 presos políticos, «70 de ellos encerrados en el Helicoide2. Pero no es el único centro de torturas, está también el del Dgcim (Dirección General de Contrainteligencia militar), en Boleita. »Hay 17 centro clandestinos de detención en la zona metropolitana de Caracas«, afirma Navarro. El periodista, que actualmente vive en Buenos Aires pero no para de viajar para concienciar de lo que sigue pasando en Venezuela, lamenta el blanqueamiento que se está realizando a Nicolás Maduro , «ya sea por gas o por petróleo». «Los derechos humanos están siendo banalizados. Hay que repudiar la tortura como una forma de política de Estado. Hay que decir que Maduro sigue torturando», subraya. «Dar oxígeno a Maduro es dar oxígeno a la tortura».

