Bruselas detecta la mano de Rusia para “sacar partido” en Ceuta, pero descarta que instigara la crisis

La Unión Europea ha confirmado que el Kremlin intentó sacar partido de la crisis migratoria de Ceuta, pero establece una frontera nítida entre aprovechar una crisis y provocarla. El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) ha identificado “intentos por parte de Rusia de sacar partido” de la situación mediante las redes sociales durante la masiva entrada e ilegal registrada a finales de julio. Sin embargo, Bruselas asegura que no dispone de “pruebas concluyentes” que permitan afirmar que la avalancha de migrantes fuera provocada por una campaña de desinformación impulsada por actores estatales extranjeros.

La precisión es relevante porque introduce un matiz sustancial en el debate abierto en España después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señalara que países como Rusia e Israel habían contribuido a difundir bulos destinados a desestabilizar España tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta entre el 30 y el 31 de julio. Bruselas, por ahora, no respalda públicamente esa conclusión en esos términos.

La UE ha detectado actividad rusa orientada a aprovechar el contexto generado por la crisis ceutí, pero no ha encontrado pruebas suficientes para establecer una relación causal entre esa actividad y el origen de la crisis. Es decir, Bruselas sí ha observado intentos de manipulación en redes sociales para sacar tajada de la situación en menoscabo de la imagen de Europa, pero no atribuye a Rusia la organización o generación de la oleada migratoria que desembocó en la estampida de inmigrantes magrebíes y subsaharianos en la frontera, del lado de Marruecos.

El portavoz del SEAE explica que el servicio proporciona a los Estados miembros evaluaciones periódicas sobre el entorno informativo, y la opinión pública, de aquellas crisis o acontecimientos políticos considerados relevantes para los intereses colectivos de la Unión. Cuando los intereses de un Estado miembro se ven afectados, esas informaciones también se comparten bilateralmente.

Es en ese marco donde deben situarse los análisis europeos sobre Ceuta. La cautela institucional también evita convertir la evaluación de actividad propagandística en una acusación de responsabilidad de la crisis. La UE parece distinguir así entre una eventual operación de influencia y la autoría de los acontecimientos que sirven de materia prima para esa influencia.

La inmigración, un terreno especialmente vulnerable

El problema, según Bruselas, trasciende a Ceuta. La migración se ha convertido en uno de los asuntos más sensibles del debate político europeo y, precisamente por ello, constituye un terreno especialmente fértil para campañas de manipulación. El SEAE asegura haber observado una “importante actividad de desinformación” en las redes sociales destinada a aprovechar esa sensibilidad, avivar las divisiones y aumentar la polarización.

Fuentes europeas consultadas en Bruselas consideran, además, que el interés de Moscú por explotar una crisis migratoria no resulta especialmente sorprendente. Rusia lleva años siendo objeto de acusaciones y análisis europeos por sus operaciones de interferencia y manipulación informativa dirigidas contra sociedades occidentales.

La UE dispone de estructuras específicas para detectar este tipo de amenazas. El SEAE cuenta con expertos dedicados al seguimiento de la denominada manipulación e interferencia extranjera de la información (FIMI, por sus siglas en inglés).

Bruselas vigila a Rusia y China

El foco del monitoreo digital de Bruselas está especialmente puesto en las actividades procedentes de Rusia y China, dos de los principales actores identificados por las instituciones comunitarias en este ámbito. El objetivo no es únicamente localizar noticias falsas, sino analizar comportamientos coordinados, narrativas manipuladoras, redes de amplificación y otros mecanismos destinados a influir sobre el debate público europeo.

La preocupación europea no se quedó en los informes internos. A mediados de agosto, la Comisión Europea activó un mecanismo de coordinación específico con TikTok y Meta para combatir la difusión de bulos relacionados con la crisis de Ceuta. La iniciativa reunió a representantes del Ejecutivo comunitario, autoridades españolas, las plataformas digitales y organizaciones de verificación de información. Todo con el propósito de frenar la circulación de contenidos falsos sobre la situación migratoria y dificultar que las redes criminales utilizaran las plataformas para difundir falsas promesas y estimular nuevos desplazamientos.

La vicepresidenta de la Comisión responsable de Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, situó entonces el problema en un terreno que va más allá de la propaganda política, las redes sociales también pueden convertirse en herramientas de las organizaciones dedicadas al tráfico de personas cuando utilizan información engañosa para convencer a potenciales migrantes de que determinadas rutas son seguras o de que las condiciones de acogida son diferentes de las reales.

La aplicación del Reglamento de Servicios Digitales europeo ofrece, además, un marco regulatorio para exigir a las grandes plataformas una mayor responsabilidad frente a determinados riesgos sistémicos. No obstante, el dispositivo comunitario no incorporó a X, plataforma propiedad de Elon Musk, que continúa siendo uno de los principales espacios de circulación de los principales mensajes políticos, contenidos virales y narrativas sobre acontecimientos de fuerte impacto social. @mundiario