El Barça firma un inicio demoledor y confirma que va muy en serio

El Barcelona ha comenzado la temporada como una apisonadora. Tercera campaña de Hansi Flick en el banquillo azulgrana y el equipo parece haber llevado todavía más lejos las señas de identidad que el alemán implantó desde su llegada: presión alta, ritmo, verticalidad y, especialmente, una ambición ofensiva que no desaparece aunque el partido esté prácticamente sentenciado. El resultado son siete victorias en siete partidos oficiales y el mejor arranque ganador de la historia del club.

Los números ayudan a entender la dimensión del inicio. El Barça ha marcado 33 goles en siete encuentros, una media superior a los 4,7 por partido, y solamente ha recibido siete. En La Liga suma 18 puntos de 18 posibles después de superar a Elche (0-5), Athletic (2-0), Rayo (5-2), Valencia (0-5), Levante (2-4) y Racing (7-2). A eso añadió otro 5-1 contra el Feyenoord en su estreno en la Champions. En seis jornadas ligueras ya acumula 28 tantos, mientras sus rivales apenas han conseguido marcarle seis.

Y quizá lo más preocupante para quienes tienen que enfrentarse a este Barcelona es que el equipo no parece saber frenar. Ante el Racing llegó al descanso con cuatro goles y terminó haciendo siete. Contra el Valencia hizo cinco y pudo ampliar la diferencia, mientras que al Feyenoord también le endosó una manita. Ya después de sus primeros cinco encuentros había marcado 22 tantos, algo que el club no conseguía desde 1950, y había anotado cinco goles en cuatro de ellos, una frecuencia que no se veía desde la temporada 1921-22.

Ahora bien, tampoco conviene declarar campeón de todo al Barça en septiembre. Todavía no se ha enfrentado a Real Madrid, Atlético ni a ninguno de los grandes candidatos europeos a la Champions. Probto tocará comprobar cómo responde este fútbol cuando delante aparezca un equipo capaz de discutirle la posesión, castigar su defensa adelantada y obligarle a jugar durante muchos minutos cerca de su propia portería. El siguiente examen llega este sábado en el Sánchez-Pizjuán ante un Sevilla quinto, con 13 puntos y cuatro victorias en seis jornadas.

Los fichajes responden

Una de las grandes razones para entender este salto está en el mercado. Rodri llegó acompañado de dudas por su estado físico y por cómo podía encajar en una estructura tan agresiva, pero Flick ya lo ha convertido en una pieza importante de su centro del campo. Ha participado en cinco de los seis encuentros ligueros, tres como titular, y también salió de inicio contra el Feyenoord. No tiene goles ni asistencias, pero su función está en ordenar, ofrecer una salida limpia y permitir que Pedri y los jugadores ofensivos reciban más arriba.

Y los dos extremos recién llegados han tenido una adaptación todavía más inmediata. Anthony Gordon suma cuatro asistencias en cinco partidos de liga y todavía no ha marcado, pero su impacto se produjo desde el primer día: necesitó apenas cuatro minutos en su debut oficial contra el Elche para repartir dos pases de gol. Antes de terminar la cuarta jornada ya había alcanzado las cuatro asistencias.

Karim Adeyemi aporta una amenaza diferente. El alemán lleva dos goles y dos asistencias en seis partidos de LaLiga, a los que debe añadirse el gol que marcó contra el Feyenoord en Champions. Son tres tantos y dos asistencias entre las dos competiciones pese a que solo ha sido titular en dos jornadas ligueras. Su velocidad ofrece a Flick una herramienta especialmente peligrosa cuando los partidos se rompen, como volvió a demostrar contra el Levante con el gol del 2-4 y frente al Racing con la asistencia a Lamine Yamal.

Raphinha y Lamine, otra vez

Pero por encima incluso de los fichajes aparecen los dos futbolistas que ya sostenían buena parte del ataque la temporada pasada. Raphinha lleva nueve goles y tres asistencias únicamente en La Liga después de su hat-trick contra el Racing. Si añadimos sus dos tantos contra el Feyenoord, el brasileño alcanza 11 goles en siete partidos oficiales. Ha empezado el curso a un ritmo descomunal y continúa interpretando el fútbol de Flick como pocos: presión, llegada al área, profundidad y hambre incluso cuando el marcador está resuelto.

Lamine Yamal tampoco ha levantado el pie. Suma siete goles y dos asistencias en las primeras seis jornadas de Liga y añadió un gol y dos pases decisivos contra el Feyenoord. Su balance global asciende así a ocho goles y cuatro asistencias en siete encuentros oficiales. Entre Lamine y Raphinha han marcado 19 de los 33 goles del Barcelona. Más de la mitad de la producción ofensiva del equipo pasa por dos futbolistas que, además, no necesitan que el juego gire exclusivamente alrededor de ellos para decidir partidos.

Este Barça, a día de hoy, da miedo. Tiene gol por las bandas, profundidad desde el banquillo, un centro del campo capaz de controlar los partidos y una mentalidad ofensiva que convierte cualquier desconexión rival en una goleada potencial. Pero septiembre todavía admite muchas trampas. El calendario se endurecerá, llegarán las lesiones, las salidas europeas y los rivales capaces de castigar los riesgos defensivos de Flick. El Sánchez-Pizjuán ofrecerá este sábado una prueba bastante más incómoda que las últimas. Por ahora, eso sí, nadie ha encontrado la manera de detener una máquina que ha comenzado la temporada marcando casi cinco goles por partido. @mundiario