El Comité Noruego del Nobel ha concedido este viernes el Premio Nobel de la Paz 2026 a Navanethem ‘Navi’ Pillay, la jurista sudafricana de 85 años cuya trayectoria está estrechamente ligada a la defensa de los derechos humanos y al desarrollo de la justicia penal internacional. El comité reconoce sus esfuerzos por promover la paz y el derecho internacional y destaca su contribución a un orden jurídico global en el que incluso los Estados y sus dirigentes puedan responder ante la justicia por los crímenes más graves.
La decisión llega en un momento en el que el derecho internacional afronta fuertes tensiones y las instituciones judiciales internacionales son objeto de disputas políticas. El Comité Noruego ha querido poner el foco en la importancia de disponer de mecanismos jurídicos capaces de resolver conflictos sin recurrir a la fuerza y de garantizar que los responsables de atrocidades rindan cuentas.
Pillay, nacida en Durban en 1941, se convirtió en una figura pionera de la judicatura sudafricana. Creció durante el apartheid en una familia de origen tamil y desarrolló sus primeros años profesionales en un sistema marcado por la discriminación racial. Su carrera estuvo desde el principio vinculada a la defensa de personas perseguidas por el régimen y a la denuncia de las condiciones existentes en las cárceles sudafricanas.
Tras el fin del apartheid, su trayectoria adquirió una dimensión internacional. En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica y ese mismo año entró en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), del que acabaría siendo presidenta. Su paso por aquella institución dejó uno de los precedentes más importantes de la jurisprudencia internacional sobre violencia sexual y genocidio.
Uno de los casos decisivos fue el de Jean-Paul Akayesu, antiguo alcalde de Taba. El tribunal estableció en 1998 que determinadas formas de violencia sexual podían constituir actos de genocidio y crímenes contra la humanidad. El precedente contribuyó a modificar la consideración jurídica de la violación y otras formas de violencia sexual utilizadas durante los conflictos armados. La experiencia del TPIR también produjo otras resoluciones históricas, entre ellas la condena por genocidio del antiguo primer ministro ruandés Jean Kambanda.
ÚLTIMA HORA 🔴 Navanethem “Navi” Pillay, Premio Nobel de la Paz 2026 por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional https://t.co/oDjyczL6BV https://t.co/Z4LVfRv9jt
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 9, 2026
Pionera del sistema de derecho internacional
La carrera de Pillay continuó en la Corte Penal Internacional (CPI), donde ejerció como jueza desde 2003 hasta 2008. Su paso por La Haya consolidó su perfil como una de las juristas que contribuyeron a desarrollar los instrumentos internacionales destinados a perseguir los crímenes más graves, independientemente de la posición política o institucional de sus responsables.
En 2008 asumió otro de los cargos de mayor relevancia de su carrera: Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, responsabilidad que desempeñó hasta 2014. Desde ese puesto intervino en algunas de las principales crisis internacionales y defendió la protección de civiles, mujeres y minorías, además de pronunciarse sobre la situación de los derechos humanos en distintos conflictos.
Su actividad internacional no terminó al abandonar Naciones Unidas. Pillay continuó participando en iniciativas relacionadas con la justicia y los derechos humanos y ha ejercido como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el procedimiento iniciado por Gambia contra Myanmar por las acusaciones de genocidio contra la población rohinyá. También presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados e Israel hasta 2025.
Precisamente su actividad relacionada con Oriente Próximo convierte el premio de este año en una decisión especialmente relevante en el contexto internacional. La comisión que presidió concluyó en 2025 que Israel había cometido genocidio en Gaza, una acusación que el Gobierno israelí rechazó. La concesión del Nobel reconoce la trayectoria jurídica de Pillay, pero llega también después de años en los que su trabajo ha estado en el centro de algunas de las controversias internacionales más sensibles.
BREAKING NEWS The Norwegian Nobel Committee has decided to award the 2026 #NobelPeacePrize to Navanethem “Navi” Pillay for her efforts to promote peace and international law. #NobelPrize https://t.co/97vurspw6z
— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 9, 2026
La jueza no blanca del Tribunal Superior de Sudáfrica
El comité ha destacado que Pillay ha trabajado para que Estados y dirigentes nacionales puedan rendir cuentas y ha situado la dignidad de las víctimas en el centro de la justicia internacional. Su figura representa, en este sentido, una concepción del derecho internacional como instrumento para limitar la impunidad cuando los sistemas nacionales no pueden o no quieren actuar.
La historia personal de Pillay ayuda a explicar la dimensión de esa trayectoria. Procedente de una familia tamil de recursos modestos, consiguió abrirse camino en la profesión jurídica en la Sudáfrica del apartheid y terminó ocupando puestos que hasta entonces habían estado vedados a mujeres no blancas. Su recorrido desde los tribunales sudafricanos hasta las principales instituciones judiciales internacionales la convirtió en una figura singular del derecho de los derechos humanos.
El Nobel de la Paz de 2026 tiene además continuidad con una secuencia reciente de galardones vinculados a los derechos humanos y a la defensa de la paz. En 2025 fue distinguida la opositora venezolana María Corina Machado, por su defensa de los derechos democráticos y su reivindicación de una transición pacífica en Venezuela. Un año antes, el premio recayó en Nihon Hidankyo, la organización japonesa de supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, por su trabajo contra las armas nucleares. @mundiario
