No hay más que leer la prensa británica para darse cuenta de que al otro lado del Canal de la Mancha se sigue el debate sobre el uso de la vacuna de Oxford-AstraZeneca como si fuera un asunto de orgullo nacional o una competición deportiva de lo más pasional. La decisión de la Agencia Europea del Medicamento del pasado jueves fue seguida con igual o mayor interés en Londres que en Bruselas, porque el Gobierno británico ha puesto el proceso de vacunación con «su» vacuna como principal bandera para defender lo acertado de su decisión de salir de la UE.
Para la UE sin embargo se trata también de imponer su dimensión y su peso económico para hacer valer sus intereses,… Ver Más

