En el aeropuerto de Abidjan lo esperaba un taxista local, enviado por la supuesta Olivia Martens. El coche se dirigió hacia el bosque, donde se perdieron las huellas de Formenton. Algunos familiares y amigos que conocían los motivos del viaje, no precisamente humanitarios, se angustiaron al no poder comunicarse con el empresario y advirtieron a la policía italiana. Se movilizó así el grupo de investigación de los carabineros desde Italia para dar con el paradero de Formenton.
Después de un par de días, la operación concluyó con éxito. Los investigadores encontraron el lugar exacto donde se encontraba el empresario al detectar su teléfono móvil. Luego comunicaron la posición precisa a las fuerzas especiales de Costa de Marfil que lo liberaron. En la habitación del hotel, con el empresario había un bandido que hacía de carcelero y que fue arrestado. La policía llevó a Formenton al aeropuerto y lo devolvió a Italia.
Teniendo en cuenta que fue necesaria la movilización del Arma de carabineros, ahora la magistratura italiana indaga por secuestro y el empresario deberá explicar los pormenores de su alucinante aventura. Mientras, en su municipio de Fossò, en Véneto, Claudio Formenton ha dado las gracias a las fuerzas del orden, al tiempo que ha expresado mediante su abogado el deseo de reposar: “El señor Formenton ha vuelto a casa después del secuestro en Costa de Marfil, asegura que tiene necesidad de reposo y tranquilidad; al estar conmocionado por lo sucedido, pide que se respete su privacidad. De ahí la necesidad de no hacer declaraciones o entrevistas, porque además están pendientes todavía delicadas investigaciones”.

