Serbia vive este domingo una jornada electoral que puede alterar el equilibrio político construido durante más de una década alrededor de Aleksandar Vučić. Tras casi dos años de protestas encabezadas por estudiantes universitarios, unos 6,45 millones de ciudadanos están llamados a elegir los 250 diputados de la Asamblea Nacional. La contienda enfrenta principalmente a la lista vinculada al Partido Progresista Serbio (SNS), liderada electoralmente por Vučić, y a la candidatura Lista de los Estudiantes – Los estudiantes ganan, aunque concurren otras formaciones que podrían resultar decisivas para formar una mayoría.
La incertidumbre es uno de los rasgos centrales de estos comicios. Durante años, el predominio del SNS convirtió las elecciones en procesos cuyo desenlace parecía relativamente previsible. Esta vez, las encuestas apuntan a una competencia mucho más estrecha y la movilización ciudadana ha alcanzado niveles extraordinarios. La agencia Reuters describió la votación como el mayor desafío al poder de Vučić en más de una década, mientras los analistas advierten de que una diferencia reducida podría complicar las negociaciones posteriores.
La participación constituye uno de los primeros indicadores relevantes. Según la organización independiente CRTA, a las 16.00 horas había votado el 56,4 % del censo, frente al 42,1 % registrado a la misma hora en las legislativas de 2023. El dato, con un margen de error de ±0,9 puntos porcentuales, refleja una movilización considerable, aunque no permite determinar por sí solo qué candidatura se beneficiará más de ella. Los colegios electorales permanecieron abiertos hasta las 20.00 horas locales y, en el momento de redactar este análisis, todavía no se conocen resultados definitivos. N1, con datos de CRTA.
A las 19:00 horas, la participación proyectada alcanzó un 67,6 %, superando ampliamente el 55,9 % de los comicios de 2023 y convirtiéndose en la afluencia de votantes más alta en el país desde 1992. Aunque organizaciones como la ONG CRTA reportaron irregularidades y agresiones aisladas por parte de grupos de encapuchados en distritos como Pančevo, Doljevac y Nuevo Belgrado, la misión de observadores de la OSCE consideró que el proceso se organizó de forma generalizada.
Se trata de unas elecciones trascendentales en las que el gobernante SNS, liderado por el expresidente Aleksandar Vučić, se enfrenta a un potente movimiento de oposición transversal abanderado por la Lista Estudiantil. El origen de esta crisis política se remonta al 1 de noviembre de 2024, cuando el derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad causó la muerte de 16 personas; un accidente que, al haber ocurrido en una infraestructura renovada poco antes, despertó graves preguntas sobre la calidad de las obras, los controles administrativos y la transparencia de la contratación pública.
Las primeras movilizaciones reclamaron una investigación transparente y responsabilidades por la tragedia. Sin embargo, las protestas pronto desbordaron ese marco y se transformaron en una contestación más amplia contra la corrupción, el clientelismo y la concentración de poder. Los bloqueos universitarios y las manifestaciones se extendieron por distintas ciudades, hasta convertirse en uno de los movimientos de protesta más importantes de Serbia desde la caída de Slobodan Milošević en 2000.
La evolución de las reivindicaciones resulta fundamental para comprender las elecciones actuales. Los estudiantes dejaron de exigir únicamente explicaciones por el accidente y comenzaron a reclamar elecciones anticipadas y cambios institucionales. La protesta se convirtió así en un desafío directo al Gobierno y al modelo político asociado a Vučić.
El presidente convocó los comicios anticipados en septiembre y renunció a la jefatura del Estado para encabezar la lista electoral vinculada al SNS y aspirar a regresar al cargo de primer ministro. La maniobra le permite seguir siendo el centro de la campaña, pero también convierte el resultado en una evaluación directa de su liderazgo.
Una candidatura estudiantil sin estudiantes ni líder único
La principal novedad de estas elecciones es la estructura de la Lista de los Estudiantes. Aunque el movimiento nació en las universidades, ninguno de sus 250 candidatos es estudiante en activo. La candidatura está integrada por profesionales de distintos sectores, entre ellos profesores, médicos, economistas, artistas, deportistas y representantes de la sociedad civil.
La encabeza Ilija Srdanović, cardiólogo y profesor universitario de Novi Sad. Sin embargo, su posición en la papeleta no significa que sea el dirigente del movimiento ni que esté designado automáticamente para encabezar un eventual Gobierno. Los universitarios han evitado concentrar la dirección en una sola figura y han defendido un modelo basado en asambleas y decisiones colectivas.
La estrategia responde a dos objetivos. Por un lado, pretende reducir la exposición de portavoces individuales a las campañas de desprestigio que, según el movimiento y organizaciones civiles, han afectado a los anteriores dirigentes opositores. Por otro, busca diferenciarse de los partidos tradicionales, cuya credibilidad se ha deteriorado entre parte de la población.
El programa estudiantil se concentra en once puntos, con especial atención a la lucha contra la corrupción, el Estado de derecho, la independencia judicial y la reforma de las instituciones. También aborda cuestiones sociales como la educación, la sanidad, la vivienda y las condiciones de vida. No obstante, la brevedad del documento y la diversidad ideológica de sus integrantes dejan interrogantes sobre cómo se traducirían esas prioridades en políticas concretas.
La candidatura también mantiene posiciones menos definidas en política exterior. Su heterogeneidad le permite atraer a ciudadanos con distintas sensibilidades, pero puede dificultar los acuerdos si obtiene representación suficiente para aspirar al Gobierno. El desafío no consiste únicamente en reunir votos contra Vučić: también deberá demostrar que puede construir una mayoría parlamentaria, acordar prioridades y asumir responsabilidades ejecutivas.
La ventaja del poder y las dudas sobre la limpieza electoral
La movilización estudiantil se enfrenta a un partido gobernante que conserva ventajas organizativas, redes territoriales y una presencia importante en los medios, en medio de una campaña marcada por acusaciones cruzadas, polarización y denuncias sobre las condiciones de competencia. Al respecto, el informe electoral de CRTA, uno de los principales observadores independientes del país, registró 116 incidentes de violencia física y amenazas verbales durante el periodo examinado hasta el 16 de octubre, señalando además un deterioro de las condiciones de competencia y una elevada exposición de los cargos gubernamentales en las televisiones de cobertura nacional.
Durante la jornada de votación, la organización ha advertido de irregularidades en los colegios electorales. Según sus observadores, se detectaron presiones sobre votantes, miembros de las mesas y observadores en el 29 % de los centros examinados. También se documentaron fallos de procedimiento y problemas relacionados con la integridad del voto, entre ellos la fotografía de papeletas. Estas observaciones no equivalen por sí solas a una conclusión sobre el resultado global, pero adquieren especial importancia en una contienda ajustada. N1.
El Gobierno y el SNS han rechazado las acusaciones de represión y corrupción, mientras Vučić ha presentado a sus adversarios como una amenaza para la estabilidad del país y ha acusado al movimiento estudiantil de recibir apoyo extranjero. Los estudiantes niegan esas acusaciones y sostienen que su objetivo es recuperar el control democrático de las instituciones.
El resultado no determinará únicamente quién ocupará el Gobierno. También pondrá a prueba la capacidad del sistema político serbio para gestionar una competencia más abierta y la posibilidad de convertir una movilización social en una alternativa institucional duradera.
Vučić conserva apoyos entre ciudadanos que valoran la estabilidad, las inversiones en infraestructuras y sus promesas de aumentar pensiones y salarios públicos. Además, su política exterior ha buscado mantener relaciones con China y Rusia mientras Serbia conserva formalmente su aspiración de ingresar en la Unión Europea. Los estudiantes, por su parte, han centrado la campaña en la corrupción y la reforma democrática, sin presentar una posición tan detallada sobre todas las cuestiones internacionales.
Si la Lista de los Estudiantes obtiene una representación decisiva, tendrá que negociar con otras fuerzas y resolver cómo trasladar su organización asamblearia al funcionamiento de un Parlamento y un Ejecutivo. Si el SNS mantiene el control, las protestas habrán demostrado una capacidad de movilización excepcional, pero quedará abierta la cuestión de cómo canalizar el descontento político.
La participación elevada confirma que la contienda ha despertado un interés superior al de las últimas legislativas, pero no anticipa por sí misma el vencedor. Con los colegios todavía abiertos y las denuncias electorales bajo observación, Serbia se encuentra ante una de sus votaciones más inciertas en 14 años. La magnitud del cambio dependerá tanto del reparto de escaños como de la transparencia del recuento y de la capacidad de las fuerzas políticas para aceptar y gestionar el resultado. @mundiario
