Alemania se moviliza ante el avance de AfD: la extrema derecha acaricia un poder histórico

Alemania afronta una jornada electoral que puede marcar un antes y un después en el ascenso de la extrema derecha. Las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt han registrado una movilización muy superior a la de los anteriores comicios, en un escenario en el que Alternativa para Alemania (AfD) partía como favorita y aspiraba a conseguir una mayoría suficiente para gobernar por primera vez un Estado federado desde la Segunda Guerra Mundial.

El dato de participación refleja hasta qué punto los comicios han adquirido una dimensión nacional. A mediodía había votado el 34,7% de los 1,6 millones de electores convocados, frente al 22,4% registrado a la misma hora en 2021. La participación total de aquel año terminó en el 60%.

La elevada movilización se produce precisamente cuando AfD está más cerca que nunca de romper la barrera que le ha mantenido fuera de los Gobiernos regionales. Los sondeos llegaron a situar a la formación en torno al 43%, un porcentaje que la aproxima a la mayoría absoluta de escaños.

Y los primeros sondeos a pie de urna conocidos posteriormente elevan todavía más la dimensión del resultado: AfD habría alcanzado alrededor del 44,5% de los votos, frente al 18,5% de la CDU.

La subida de la participación tiene una lectura especialmente relevante porque los comicios se han convertido en una batalla entre quienes quieren consolidar el ascenso de AfD y quienes pretenden impedir que la formación llegue al poder.

La propia extrema derecha ha llamado durante la campaña a acudir masivamente a las urnas. Su objetivo era evitar que una participación elevada terminara beneficiando a sus rivales y, sobre todo, conseguir suficientes escaños para que el tradicional aislamiento político de la formación dejara de ser efectivo.

La movilización también ha tenido una expresión visible fuera de los colegios electorales. El sábado, alrededor de 15.000 personas participaron, según los organizadores, en una manifestación contra AfD en Magdeburgo, la capital regional. La presencia policial fue reforzada con efectivos desplazados desde otros puntos del país ante el temor a posibles incidentes.

El resultado dibuja así una sociedad profundamente dividida. Por un lado, están quienes consideran que AfD representa una ruptura necesaria con las políticas tradicionales. Por otro, quienes creen que su llegada a un Gobierno regional supondría cruzar una línea que la política alemana ha tratado de mantener durante décadas.

El malestar que alimenta a AfD

El éxito de AfD no puede explicarse únicamente por la inmigración, aunque la política migratoria constituye uno de los ejes centrales de su discurso. En los testimonios recogidos durante la jornada electoral aparece también otro elemento: el malestar económico y la sensación de abandono de determinados territorios del este alemán.

Sajonia-Anhalt continúa arrastrando parte de las consecuencias de la transformación económica posterior a la reunificación. Para algunos votantes, las promesas de prosperidad no se han traducido en una mejora suficiente de sus condiciones de vida. Ese descontento se mezcla con la nostalgia de quienes vivieron en la antigua República Democrática Alemana. Algunos electores recuerdan servicios públicos que consideran más accesibles en aquella época y comparan aquella experiencia con las dificultades actuales.

La inmigración se incorpora a ese malestar. Sin embargo, el peso de la población extranjera en Sajonia-Anhalt es relativamente reducido: ronda el 7%, frente a aproximadamente el 15% de media en Alemania. La paradoja es evidente: AfD ha conseguido convertir la inmigración en uno de los principales argumentos electorales en una región donde la proporción de población extranjera es de las más bajas del país.

El cordón sanitario, ante su prueba más difícil

La gran pregunta después de las elecciones es qué ocurrirá si AfD no alcanza por sí sola la mayoría absoluta. El resto de formaciones mantiene el rechazo a gobernar con la extrema derecha. En ese escenario, la alternativa sería intentar construir una mayoría que permita al candidato de la CDU, Sven Schulze, continuar al frente del Estado federado. Pero las matemáticas parlamentarias pueden convertir esa solución en un auténtico rompecabezas.

El problema está en que los partidos que tendrían que colaborar son adversarios políticos con profundas diferencias. Una eventual alianza para impedir el Gobierno de AfD podría obligar a los conservadores de la CDU a buscar apoyos entre formaciones situadas muy lejos de su espacio político, incluida Die Linke.

Ese dilema explica por qué la votación trasciende ampliamente las fronteras de Sajonia-Anhalt. Si AfD consigue gobernar, el denominado cordón sanitario que los partidos tradicionales han mantenido frente a la formación quedaría seriamente debilitado. Si no lo consigue, pero vuelve a lograr una ventaja enorme sobre sus competidores, su ascenso tampoco desaparecerá.

Una victoria histórica con consecuencias nacionales

Los primeros resultados conocidos apuntan a un triunfo extraordinario de AfD. El 44,5% obtenido en los sondeos a pie de urna la deja muy cerca de la mayoría absoluta y confirma la profundidad del cambio político en el este de Alemania.

La formación ha interpretado el resultado como un mandato para gobernar, pero todavía debe superar el obstáculo de las alianzas. El resto de partidos mantiene su negativa a facilitarle el acceso al poder, por lo que el porcentaje de votos no se traduce automáticamente en una presidencia regional.

La situación también supone un golpe político para la CDU y para el canciller Friedrich Merz. El partido conservador obtiene un resultado muy inferior al de AfD en un territorio donde durante años ha tenido una posición dominante.

El impacto puede ir incluso más allá de Sajonia-Anhalt. Los comicios forman parte de un año electoral regional especialmente importante para Alemania, con nuevas votaciones previstas en otros territorios del país. El avance de AfD puede convertirse, por tanto, en una señal para los próximos enfrentamientos electorales. @mundiario