Barcelona y Real Madrid: mercados diferentes

Con más de medio mercado de fichajes pasado ya a mejor vida, muchos equipos ultiman incorporaciones, ventas y cesiones para cuadrar las plantillas que piden sus entrenadores —o, al menos, las que pueden conseguir— antes de bajar definitivamente la persiana. Otros, en cambio, consideran prácticamente terminado su trabajo y únicamente miran de reojo al mercado por si aparece alguna ganga u oportunidad inesperada de última hora.

En esos dos escenarios, y prácticamente en polos opuestos, aparecen Barcelona y Real Madrid. El cuadro catalán se movió pronto para incorporar a Anthony Gordon y Karim Adeyemi, dos futbolistas destinados a aumentar las alternativas de Hansi Flick en las bandas. Sin embargo, aquellas operaciones fueron únicamente una parte de un mercado azulgrana que todavía mantiene varias carpetas importantes encima de la mesa.

La principal sigue estando en el delantero centro. Julián Álvarez continúa siendo el gran deseo del Barcelona para reforzar una posición que Flick considera prioritaria, pero su incorporación continúa sin resolverse. A ella se suma la operación de João Cancelo, que se está alargando mucho más de lo previsto, y una oportunidad que apareció posteriormente y que puede alterar por completo la planificación: Rodrigo Hernández.

El capitán de la selección española se ha convertido en una opción extraordinaria para Flick y Deco después de que su posible llegada al Real Madrid se viniese abajo. El problema vuelve a ser el de tantas veces en Barcelona: para acometer determinadas operaciones primero hay que generar espacio económico. Varias salidas pueden resultar fundamentales para intentar avanzar por Rodri y, al mismo tiempo, modificar nuevamente las necesidades de una plantilla que todavía está lejos de quedar cerrada.

Todo ello provoca que el Barcelona se encuentre a 11 días de su debut en LaLiga con los deberes todavía sin terminar. El conjunto de Hansi Flick no comenzará el campeonato hasta el 23 de agosto, cuando visitará al Elche, después de que su encuentro de la primera jornada fuese trasladado al 27. Gordon y Adeyemi han aumentado considerablemente las alternativas ofensivas, pero las operaciones potencialmente más importantes siguen pendientes. Julián, Cancelo y Rodri pueden transformar notablemente la plantilla y Deco afronta las últimas semanas de mercado con mucho trabajo todavía por resolver.

El Madrid baja la persiana

El escenario del Real Madrid es prácticamente el contrario. El conjunto blanco da su plantilla prácticamente por cerrada y hasta ha hecho públicos los dorsales para la temporada 2026/27. José Mourinho recibió buena parte de sus refuerzos muy pronto: Marc Cucurella, Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries y Bernardo Silva llegaron para remodelar diferentes líneas del equipo antes de que el mercado entrase en su tramo decisivo. El club ya ha repartido incluso los números de sus nuevas incorporaciones.

Después apareció la gran operación del verano. El Madrid terminó incorporando a Yan Diomandé por 125 millones de euros más otros 15 en variables, reforzando todavía más un ataque cargado de alternativas. Entre medias se frustró la operación Rodri, precisamente el futbolista que podía haber dado al centro del campo ese perfil organizador que todavía parece faltarle al equipo de Mourinho.

La planificación también ha avanzado en el apartado de salidas. Gonzalo y Palacios abandonaron el club, mientras Franco Mastantuono salió cedido rumbo a la Fiorentina. El Madrid ha ido despejando las incógnitas con las que comenzó el verano hasta considerar que, salvo sorpresa, dispone ya del bloque con el que pretende afrontar la temporada.

Lo curioso es que esa decisión deja al club prácticamente sin margen para reaccionar si durante las últimas semanas aparece una oportunidad extraordinaria. Con la configuración actual de la plantilla y los dorsales ya repartidos, cualquier nueva incorporación obligaría al Real Madrid a mover antes alguna de las piezas que ahora mismo forman parte de los planes de Mourinho. La publicación de los dorsales evidencia hasta qué punto el club considera avanzada su planificación.

Ahí aparece la gran contradicción de la planificación blanca. Un club que presume de músculo económico y cuya plantilla todavía presenta alguna carencia importante —especialmente en la creación del centro del campo— llega al tramo final del mercado prácticamente sin margen de maniobra. Puede que no aparezca ninguna oportunidad que merezca la pena. Pero si surge una ganga o un nuevo ‘galáctico’, el Madrid podría verse obligado a hacer números y buscar apresuradamente una salida para abrirle la puerta.

Barcelona y Real Madrid afrontan así las últimas semanas del mercado desde extremos opuestos. Deco todavía tiene varias operaciones importantes por resolver y mucho trabajo por delante; el Madrid considera prácticamente terminada su reconstrucción. Uno mantiene demasiadas puertas abiertas y el otro parece haberlas cerrado casi todas demasiado pronto. Será el tiempo, y sobre todo la temporada, el que determine cuál de las dos estrategias estaba más cerca de acertar. @mundiario