Ucrania ha entregado armas a los diputados del Parlamento ante el avance ruso en la capital y el ministerio de Defensa ha alentado a los ciudadanos a fabricar cócteles molotov para contraatacar. Sin embargo, el Gobierno ucraniano asegura que están listos para tratar la neutralidad de Kiev con Rusia si reciben las debidas garantías de seguridad, según ha declarado Podolyak, asesor del presidente Volodomir Zelenski.
Por el momento, según ha asegurado el propio líder ucraniano, en el primer día de la ofensiva rusa han muerto al menos 137 ucranianos y 316 han resultado heridos. Los datos de Rusia no están confirmados, pero Ucrania asegura haber causado unas 800 bajas en las filas del Kremlin.
Por el momento, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el conflicto ha dejado más de 100.000 desplazados. «Todavía no podemos confirmar las cifras exactas, pero está claro que ha habido un movimiento significativo», explicaba la portavoz de ACNUR, Shabia Mantoo. Los países vecinos de Ucrania se apresuran a tomar medidas. El presidente lituano, Gitanas Nausėda, firmó el jueves un decreto que declara el estado de emergencia, que el parlamento aprobó por unanimidad durante una sesión extraordinaria urgente. Su mayor preocupación son los ataques híbridos y de «otro tipo» contra Lituania, pero el estado de emergencia permite también financiar la acogida de refugiados en su frontera.


