Deco sigue callando bocas con su gestión en el Barcelona

Cuando Deco llegó a Can Barça parecía que sería una pieza mediática más de Joan Laporta. Un antiguo futbolista de prestigio que regresaba al club más por aquello que había hecho sobre el césped que por su experiencia en los despachos. Todo ello, unido a la salida de Mateu Alemany, uno de los grandes responsables de reconstruir la plantilla en uno de los momentos económicos más delicados de la historia reciente del Barcelona, hizo pensar que el club volvía a adentrarse en terreno peligroso.

Tres años después, Deco ha demostrado que no volvió al Barça únicamente por lo que fue como futbolista. El portugués se ha consolidado como máximo responsable de una dirección deportiva que ha conseguido construir una plantilla competitiva mientras el club recuperaba poco a poco capacidad de maniobra en el mercado. Una situación difícil de imaginar cuando Joan Laporta recuperó la presidencia en marzo de 2021.

El mercado de este verano vuelve a reforzar esa sensación. Anthony Gordon llegó procedente del Newcastle por algo más de 70 millones de euros y Karim Adeyemi lo hizo desde el Borussia Dortmund por 22 millones fijos más siete en variables. Dos futbolistas internacionales, todavía con recorrido por delante y adquiridos sin entrar en algunas de las cantidades desorbitadas que actualmente se pagan por los grandes atacantes del mercado. A ellos podría unirse Rodri, con quien el Barça ya tiene encaminado el acuerdo mientras negocia con el Manchester City.

Pero quizás donde mejor se está moviendo Deco este verano es en una parcela mucho menos vistosa que los fichajes: las salidas y la masa salarial. Porque el Barcelona no solo necesitaba vender futbolistas o encontrar acomodo a quienes habían perdido protagonismo. Necesitaba liberar salarios para recuperar margen económico y, sobre todo, facilitar la inscripción de las nuevas incorporaciones.

La marcha de Robert Lewandowski a la MLS ha eliminado una ficha que rondaba los 20 millones de euros. Marcus Rashford deja otros 14 millones y la cesión de Ronald Araújo al Liverpool, que asume íntegramente su salario, libera aproximadamente otros 12,5. Son alrededor de 46,5 millones de euros de masa salarial que desaparecen de las cuentas azulgranas únicamente con esos tres movimientos.

Y la cifra todavía puede crecer. La salida de Ferran Torres parece inminente y supondría liberar aproximadamente otros 10 millones de euros. Si termina concretándose, el Barcelona se acercaría a los 56,5 millones de euros de masa salarial liberada únicamente con Lewandowski, Rashford, Araújo y Ferran. En un club que durante los últimos años ha tenido que hacer auténticos malabares para inscribir futbolistas, semejante reducción no es precisamente un detalle menor.

A ello se añade la nueva situación de Frenkie de Jong. Su lesión modifica el coste previsto para esta temporada y su impacto salarial quedará alrededor de los 13 millones de euros. No supone liberar completamente su ficha, evidentemente, pero sí modifica el escenario económico de una plantilla cuya masa salarial ha condicionado prácticamente cualquier movimiento del club durante los últimos mercados.

No todas las operaciones han salido igual de bien. El gran borrón continúa siendo Marc-André ter Stegen. El Ajax únicamente asumirá alrededor del 10% de su salario durante la cesión y el Barcelona tendrá que hacerse cargo del 90% restante. Según las cifras manejadas, el coste para las cuentas azulgranas seguirá rondando los 14,3 millones de euros pese a que el alemán jugará toda la temporada en Ámsterdam. El Barça prefería mantenerlo como segundo portero antes que asumir semejante cantidad por un futbolista que jugaría en otro equipo, pero Ter Stegen quería salir y el Ajax terminó apareciendo como prácticamente la única solución.

Puede parecer secundario hablar de salarios cuando los focos siempre apuntan hacia los millones pagados por un fichaje, pero para este Barcelona no lo es en absoluto. Liberar decenas de millones de masa salarial significa recuperar margen, facilitar inscripciones y poder asumir el coste anual de nuevas incorporaciones sin encontrarse cada verano con la misma carrera contrarreloj ante LaLiga.

Todavía queda mucho trabajo

Porque el mercado azulgrana está lejos de terminar. Rodri continúa siendo una de las grandes operaciones pendientes y la salida de Araújo vuelve a abrir el debate sobre la incorporación de un central. El perfil buscado durante el verano es el de un defensa experimentado que pueda incorporarse sin obligar al club a realizar otra inversión desorbitada.

Y después está el mencionadísimo ‘9’. El Barcelona continúa estudiando el mercado para encontrar un delantero que pueda asumir progresivamente el relevo de Lewandowski. Después de liberar semejante cantidad de masa salarial, Deco dispone de un escenario mucho más favorable para afrontar las operaciones que todavía quedan pendientes, aunque el club tampoco quiere hipotecarse pagando cantidades fuera de mercado.

También habrá que vigilar las salidas. Marc Casadó es uno de los futbolistas cuyo futuro puede generar movimientos antes del 31 de agosto, mientras otros jóvenes tendrán que decidir junto al club si quedarse peleando por minutos o buscar una cesión que les permita jugar con continuidad. Deco todavía tiene, por tanto, bastante trabajo por delante.

 

Pero valorar su gestión únicamente por este verano sería quedarse corto. Las renovaciones, la conservación del núcleo joven de la plantilla y las decisiones tomadas durante los mercados anteriores han ido construyendo un proyecto deportivo mucho más estable del que muchos esperábamos cuando recibió las llaves de la dirección deportiva. Y sí, un servidor se incluye entre quienes tendrán que comerse sus palabras.

Porque conviene recordar cómo empezó todo. El Barcelona no echó a Mateu Alemany para colocar caprichosamente a Deco en su silla. La llegada del portugués alteró el reparto de responsabilidades dentro del área deportiva y Alemany terminó abandonando el club al no sentirse cómodo dentro de aquella nueva estructura. Deco recibió entonces el poder para marcar la filosofía deportiva y confeccionar la plantilla junto al entrenador y su cuerpo técnico. Era una apuesta personal y arriesgada de Joan Laporta.

Si en 2023 nos hubiesen dicho que Mateu Alemany terminaría saliendo y que Deco asumiría el mando deportivo del Barcelona, muchos nos habríamos echado las manos a la cabeza. Parecía difícil entender que alguien prácticamente recién llegado a los grandes despachos pudiera mejorar el trabajo de uno de los ejecutivos más reconocidos del fútbol español.

Tres años después, toca reconocerlo. Cuando muchos pensábamos que Laporta estaba poniendo en peligro la viabilidad deportiva del club con aquella decisión, volvió a sacar la varita. Queda muchísimo por hacer y Deco también se ha equivocado pero el balance empieza a ser difícil de discutir.

Y lo que en 2023 parecía casi una provocación hoy ya puede escribirse sin que resulte ninguna locura: Deco parece haber mejorado a Mateu Alemany. @mundiario