La paciencia en los despachos del RC Dénia Espanyol se ha agotado de forma definitiva tras una de las noches más negras de los últimos años en la competición copera. El técnico Manolo González ha sido destituido de su cargo al frente del primer equipo blanquiazul tras consumarse la dolorosa derrota por 4-3 frente al Sestao River en la Copa del Rey. El varapalo sufrido en el campo de Las Llanas ante un conjunto que milita tres categorías por debajo de la entidad perica supuso el detonante definitivo para que la directiva tomara la decisión drástica de relevar al preparador de su puesto.
El encuentro se convirtió en la cruda radiografía de los males que aquejan al conjunto catalán en este tramo de la temporada. Pese a lograr ponerse por delante en el marcador en varias fases del choque, el equipo volvió a evidenciar una fragilidad defensiva alarmante y una nula capacidad de reacción en los instantes decisivos, encajando el tanto definitivo de Jon Rojo en los últimos compases. Con esta derrota, el Espanyol encadena su tercer fracaso consecutivo en el torneo del K.O. frente a rivales de inferior categoría, recordando los precedentes negativos ante el Barbastro y el Atlético Baleares en campañas anteriores.
La delicada situación deportiva que arrastraba el bloque perico en el campeonato doméstico, donde actualmente se encuentra instalado en puestos de descenso a Segunda División, ya colocaba a Manolo González en una situación de extrema vulnerabilidad. La incapacidad del equipo para amarrar los resultados en los compases finales de los partidos —sumando ya cuatro encuentros consecutivos cediendo puntos o eliminatorias en la recta final— dejó al técnico completamente señalado ante la masa social.
Consciente de la gravedad del revés, en unas declaraciones publicadas por el diario Marca, el propio entrenador reconoció al término del choque la precariedad de su continuidad en el banquillo. “Estoy muy jodido, es de los peores días de mi vida. No sé si será el último día como técnico, no pienso en eso […] Me sabe muy mal porque quiero mucho al club, hemos hecho un gran trabajo durante este tiempo y esto no es justo, estoy hecho polvo y responsabilizado de todo”, valoró el técnico visiblemente afectado ante los medios.
El preparador gallego asumió con deportividad su destitución y no dudó en señalar los graves errores de concentración cometidos por sus pupilos sobre el terreno de campo vasco.
Una crisis estructural que obliga a la directiva a buscar un revulsivo urgente
La destitución de Manolo González abre un periodo de profunda reflexión en la entidad blanquiazul con el objetivo urgente de encontrar un revulsivo en el banquillo que reconduzca el rumbo del equipo tanto en la competición liguera como en el proyecto general de la temporada. La dirección deportiva trabaja contrarreloj para cerrar la contratación de un nuevo inquilino que devuelva la solidez anímica a un vestuario calificado por el propio entorno del club como castigado por los fantasmas de la inestabilidad.
El tropiezo en Sestao no hace más que reabrir el debate sobre la planificación deportiva y la exigencia competitiva de una plantilla diseñada para cotas mayores pero que muestra una preocupante «mandíbula de cristal» cuando los partidos se deciden por detalles de tensión táctica. La fragilidad defensiva y los despistes defensivos reiterados han lastrado el rendimiento general del bloque en este inicio de curso.
Para la afición perica, el adiós de Manolo González supone el final de una etapa marcada por el esfuerzo pero lastrada por la falta de continuidad en los resultados positivos. El técnico se marcha pidiendo disculpas a unos seguidores que volvieron a sufrir un doloroso mazazo copero en un escenario tradicionalmente propicio para las sorpresas pero inadmisible para las aspiraciones históricas del club catalán.
La cúpula directiva anunciará en las próximas horas los detalles sobre la composición del cuerpo técnico interino que se hará cargo de los entrenamientos de la primera plantilla mientras se cierran las negociaciones definitivas con el sustituto idóneo para revertir la delicada situación clasificatoria.
El vestuario se enfrenta ahora al reto ineludible de recuperar la autoestima competitiva antes de encarar los próximos compromisos oficiales de LaLiga, donde el margen de error comienza a reducirse de manera drástica para las aspiraciones de permanencia del club. @mundiario
