Varios gobiernos italianos habían exigido la detención de los terroristas italianos en Francia, pero los sucesivos inquilinos del Elíseo hicieron oídos sordos. La nueva relación establecida entre el primer ministro italiano y el presidente francés Emmanuel Macron ha sido decisiva para cerrar este capítulo que dañaba las relaciones entre los dos países. Originalmente, en la lista del gobierno italiano había 200 personas que vivían en territorio francés, con la petición de que fueran detenidas. Tras un trabajo bilateral para seleccionar los condenados por terrorismo con los delitos más graves, se llegó a un acuerdo entre la ministra de justicia italiana Marta Cartabia y su homólogo francés Eric Dupond-Moretti, dando el visto bueno el presidente Macron.
Tras el encuentro de los ministros Cartabia y Dupond-Moretti, el primer ministro Draghi y el presidente francés han mantenido una cordial conversación telefónica. Draghi le ha agradecido el gesto a Macron, confirmándole la gran importancia que para Italia tiene la detención de estos exterroristas.
La medida supone un giro de gran trascendencia en las relaciones entre los dos países y es acogida en Italia con general satisfacción. Lo refleja la reacción del primer ministro Draghi: «El recuerdo de esos actos de barbarie está vivo en la conciencia de los italianos. En mi nombre y en el nombre del gobierno – escribe Draghi -, renuevo mi participación en el dolor de los familiares en el conmovedor recuerdo del sacrificio de las víctimas».

