El atletismo llora la muerte repentina de Yebrgual Melese durante un entrenamiento

El atletismo mundial amaneció este martes golpeado por una noticia devastadora. La etíope Yebrgual Melese, una de las fondistas más reconocidas de su generación, falleció de manera repentina a los 36 años tras colapsar durante un entrenamiento mientras preparaba el maratón de Ottawa, previsto para finales de mayo. La noticia sacudió especialmente al fondo africano, donde Melese era una figura profundamente respetada por su trayectoria y regularidad competitiva.

La confirmación oficial llegó a través de la Federación Etíope de Atletismo, que expresó públicamente su dolor y trasladó sus condolencias a familiares, amigos y aficionados. El impacto emocional fue inmediato dentro de un deporte acostumbrado al sacrificio extremo, pero nunca preparado para convivir con tragedias de este tipo. Porque detrás de cada maratoniana existe una vida construida alrededor de kilómetros, disciplina y resistencia silenciosa.

Melese pertenecía a esa generación de atletas etíopes que mantuvo vivo el prestigio del fondo africano en los grandes escenarios internacionales. Su nombre quedó especialmente asociado al maratón de Chicago de 2015, donde firmó un extraordinario segundo puesto que la consolidó definitivamente entre las mejores especialistas del planeta. Aquella actuación la colocó en el mapa mundial del atletismo de élite.

La corredora africana también dejó huella recientemente en Europa, especialmente con su segundo lugar en el maratón de Barcelona de 2025, una de las últimas grandes actuaciones de una atleta que seguía compitiendo al máximo nivel pese al paso de los años. Su mejor marca personal, 2:19:36 lograda en 2018, llegó a situarla entre las mejores maratonianas de la historia en aquel momento.

Una vida dedicada al fondo y al sacrificio silencioso

Más allá de sus grandes resultados, Melese construyó una carrera marcada por la constancia y la capacidad para mantenerse competitiva durante más de una década en el exigente universo del fondo internacional. En su palmarés figuran triunfos en maratones tan prestigiosos como Houston, Praga y Shanghái, además de victorias en medias maratones de enorme tradición como París y Lisboa.

La noticia vuelve además a recordar la dureza extrema que acompaña al atletismo de élite, especialmente en disciplinas de resistencia donde el cuerpo vive permanentemente cerca del límite. Los maratonianos conviven diariamente con cargas físicas y mentales enormes, sometiendo al organismo a exigencias extraordinarias durante años. Y aun así, la figura del fondista suele permanecer lejos del foco mediático constante que rodea a otros deportes.

Etiopía pierde ahora a una atleta que representaba perfectamente la tradición legendaria del fondo africano. Un país donde correr no es únicamente un deporte, sino casi una identidad cultural. De allí surgieron algunas de las mayores leyendas de la historia del atletismo y Melese formaba parte de esa herencia competitiva construida a base de sacrificio y kilómetros infinitos.

La muerte de Yebrgual Melese deja un vacío enorme dentro del atletismo internacional. No solo por sus resultados o por sus victorias, sino por lo que representan siempre los grandes corredores de fondo: una mezcla de resistencia, humildad y capacidad para convivir con el sufrimiento sin perder jamás la elegancia competitiva. El atletismo pierde hoy una atleta. Etiopía pierde una referencia. Y las carreteras del maratón se quedan un poco más silenciosas. @mundiario