El Betis ya puede decir oficialmente que vuelve a la Champions League. Más de veinte años después de aquella histórica aventura europea de la temporada 2005-06, el conjunto verdiblanco selló matemáticamente su clasificación para la máxima competición continental tras imponerse por 2-1 al Elche en una noche cargada de tensión, nervios y finalmente explosión emocional en La Cartuja.
La clasificación supone muchísimo más que un éxito deportivo puntual. Representa la consolidación definitiva del proyecto construido alrededor de Manuel Pellegrini, el entrenador que transformó un club históricamente inestable en una estructura competitiva, fiable y acostumbrada ya a convivir con Europa. Seis clasificaciones continentales consecutivas explican perfectamente la magnitud de la obra del técnico chileno.
El partido tuvo aroma de fútbol clásico, de radio pegada al oído y de transistores pendientes de Balaídos. Mientras el Celta peleaba por la misma plaza Champions, cada gol en Vigo alteraba emocionalmente el ritmo del encuentro en Sevilla. El Betis golpeó primero gracias al gran momento del Cucho Hernández, pero jamás terminó de sentirse cómodo en una noche donde la ansiedad empezó a aparecer demasiado pronto.
El Elche, necesitado por la pelea por la permanencia, entendió perfectamente el contexto emocional del choque y logró incomodar muchísimo a los verdiblancos. El empate de Héctor Fort desordenó mentalmente al equipo de Pellegrini y provocó momentos de auténtico desconcierto antes del descanso. Incluso apareció la polémica arbitral en una acción anulada a Diangana que encendió completamente al banquillo ilicitano.
Fornals firma el gol que cambia el futuro del Betis
La expulsión de Pétrot nada más arrancar la segunda mitad terminó inclinando definitivamente el partido hacia el lado verdiblanco. El Betis empezó entonces a cercar el área de Dituro mientras Pellegrini activaba toda la artillería ofensiva con la entrada de Isco. El asedio era constante, aunque faltaba todavía el golpe definitivo que liberara toda la tensión acumulada.
Y ese golpe llevó la firma de Pablo Fornals. El centrocampista apareció desde la frontal para enganchar un disparo espectacular tras un córner rechazado y colocar el balón directamente en la escuadra. Un golazo de futbolista diferencial, de líder silencioso y probablemente del jugador más decisivo del Betis durante toda la temporada. La Cartuja explotó. El beticismo también.
La clasificación para la Champions transforma completamente el horizonte deportivo y económico del club. No solo por ingresos o prestigio internacional. También porque confirma que el Betis ha dejado de ser aquel equipo irregular condenado históricamente a vivir entre la ilusión y el caos. Pellegrini ha construido algo mucho más serio: un club reconocible, competitivo y preparado para convivir con la élite europea.
Mientras tanto, el Elche sale tremendamente golpeado de La Cartuja. La derrota deja al conjunto de Eder Sarabia en una situación muy delicada en la pelea por evitar el descenso y obliga a los ilicitanos a afrontar las últimas jornadas bajo máxima presión. Pero la noche pertenecía al Betis. A su gente. A su espera interminable. Y a un regreso a la Champions que llevaba demasiado tiempo soñándose en Heliópolis. @mundiario
