El Betis sigue en racha antes de visitar al Dépor en Riazor: 1-0 sobre el Getafe

El Real Betis sumó ante el Getafe su tercer triunfo consecutivo en el campeonato nacional de Liga, ratificando sobre el césped de La Cartuja las excelentes sensaciones que ya había exhibido días atrás en La Cerámica. El conjunto dirigido por Manuel Pellegrini gobernó la contienda con una autoridad indiscutible que el ajustado marcador no llegó a reflejar con total justicia. Con quince puntos en el casillero sobre dieciocho posibles, el cuadro verdiblanco se encarama a la tercera plaza de la tabla gracias a un fútbol alegre, asociativo y maduro en cada una de sus líneas.

Esta superioridad se tradujo desde el primer minuto en un monólogo territorial casi insultante, rubricado con más de un ochenta por ciento de posesión que desarboló el entramado visitante. Pese al asedio constante sobre el marco de David Soria, los pupilos de José Bordalás generaron peligro en un par de réplicas aisladas que obligaron a intervenir con mucha sobriedad a Álvaro Valles. El arquero bético se mostró providencial para desbaratar las acometidas de Iván Azón, garantizando una tranquilidad imprescindible para que el bloque siguiera percutiendo con criterio en campo rival.

Al empuje colectivo se sumó la electricidad habitual de Antony, convertido en un quebradero de cabeza constante con sus diagonales punzantes y un zapatazo tremendo que Soria desvió a la madera. El cuadro azulón intentó cortar semejante vendaval a base de continuas faltas tácticas, desesperando a un Isco Alarcón que reclamó mayor ritmo al colegiado ante la interrupción constante del choque. Todo apuntaba a que el bloque foráneo alcanzaría el intermedio indemne gracias a su férrea resistencia, pero la perseverancia heliopolitana terminó derribando la muralla en el momento más psicológico.

Ese ansiado premio brotó en el último suspiro del primer acto tras una recuperación poderosa de Nelson Deossa en la divisoria que activó un contragolpe quirúrgico. El balón pasó velozmente por las botas de Antony y desembocó en un Troy Parrott que asistió hacia atrás con enorme lucidez para la llegada decidida de Ez Abde. Aunque el videoarbitraje demoró la celebración sesenta agónicos segundos por una posible infracción en el control previo, el tanto subió con justicia al luminoso para premiar el esfuerzo de un atacante que venía atravesando días sumamente convulsos.

El gol supuso una catarsis emocional para el atacante marroquí, quien corrió hacia el palco familiar tras una semana marcada por injustificadas amenazas e improperios en redes sociales por portar una camiseta solidaria con Ceuta. Su técnico y la caseta cerraron filas en torno a su figura para blindarle del ruido exterior, y el césped devolvió esa confianza transformando la hostilidad en una ovación cerrada de la hinchada. Este impulso anímico reforzó la determinación verdiblanca justo antes del descanso, marcando el camino para afrontar el desenlace con ventaja estratégica.

El regreso de Dani Ceballos y el agónico desenlace

Lejos de conformarse con la renta mínima, el cuadro hispalense mantuvo el protagonismo con el esférico tras la reanudación y buscó la sentencia ante un adversario obligado a correr detrás del cuero. Bordalás movió ficha dando entrada a Enes Ünal para ganar peso ofensivo, pero la sala de máquinas bética continuó imponiendo su ley con un Deossa estelar en la distribución. El volante cafetero habilitó a Isco con un cambio de juego magistral que casi supone el segundo tanto de la noche, evidenciando que el Betis no pretendía especular con el resultado.

La grada de La Cartuja estalló en aplausos en el minuto sesenta y uno cuando Dani Ceballos saltó al césped para vestir la elástica heliopolitana nueve temporadas después de su despedida. El mediocentro utrerano asumió el mando para administrar la ventaja con serenidad, congelando el ritmo del choque a través de combinaciones pacientes que cortaron de raíz cualquier esperanza azulona. Su lectura táctica permitió al equipo gestionar los esfuerzos en un tramo clave, dotando al centro del campo de un temple indispensable para apagar las acometidas visitantes.

A pesar de ese gobierno pausado, las oportunidades para ampliar la cuenta siguieron sucediéndose con remates francos de Rodrigo Riquelme y de un Antony incansable que acarició la gloria en el tramo final. La zaga madrileña se encomendó a la inspiración milagrosa de Soria y al despeje providencial de Zaid Romero sobre la línea de cal para sostener con vida a un Getafe desbordado. La tensión se disparó en el minuto ochenta y cinco con la expulsión de Mario Martín por doble amonestación, dejando al bloque foráneo con diez hombres para la agonía final.

Esa inferioridad numérica visitante no evitó que el Betis viviera los compases de prolongación con el corazón en un puño debido a su falta de contundencia para liquidar el encuentro mucho antes. Un error en la entrega propició un último susto de Ünal desbaratado con firmeza por Valles, recordando a la parroquia andaluza lo caro que se paga perdonar tantas ocasiones en la élite. El equipo supo arroparse y achicar espacios con oficio, resistiendo con determinación hasta que el colegiado decretó el final para desatar el júbilo en el graderío.

El Dépor debe tomar nota: se viene un partido apasionante en Riazor

El Betis llegará este domingo a Riazor desatado tras firmar una dinámica brillante que lo catapulta de lleno a los puestos de Champions League. El impulso verdiblanco adquiere una dimensión mayor al recordar que viene de romper el invicto del Real Madrid, demostrando una pegada oprtuna uno los gigantes del campeonato. Este momento dulce convierte al conjunto bético en una amenaza de máximo nivel para la próxima cita liguera en el coliseo herculino.

Para el Deportivo, la visita del bloque heliopolitano representa un examen de máxima exigencia que medirá las verdaderas aspiraciones del proyecto gallego. Antonio Hidalgo se ve obligado a escudriñar al milímetro las fortalezas y grietas de un rival enrachado que desembarca con la firme intención de asaltar La Coruña. El cuadro deportivista necesitará rozar la perfección táctica ante su afición si pretende frenar a un enemigo impulsado por la inercia del éxito.

El margen de error para el banquillo local es prácticamente nulo tras los tropiezos recientes en el campeonato doméstico. Hidalgo deberá tomar buena nota de las lecciones dejadas por la dolorosa derrota frente al Sevilla, donde un exceso de rotaciones desdibujó por completo la identidad de su equipo. Repetir experimentos en la alineación inicial ante un rival de este calibre equivaldría a conceder una ventaja decisiva en el césped.

El feudo blanquiazul se prepara para albergar una batalla táctica de altos vuelos con tres puntos de enorme valor en juego. Mientras el Betis busca afianzar su condición de equipo de la máxima élite europea, el Dépor afronta el reto con la urgencia de dar un golpe sobre la mesa y resarcirse ante su hinchada. La capacidad de respuesta del conjunto gallego ante este vendaval verdiblanco determinará si Riazor vuelve a ser un fortín inexpugnable. @mundiario