El Celta no cierra la puerta a Abanca pese al desembarco de Conxemar

El Celta y Conxemar ya caminan juntos. Ambas entidades firmaron este jueves una alianza estratégica de patrocinio hasta 2033 que dará presencia a la asociación pesquera en distintos activos del club y le reservará un espacio propio en la nueva grada de Gol de Balaídos. Lo que todavía no ha hecho el Celta es anunciar que ese acuerdo suponga necesariamente el final de Abanca como uno de sus principales socios comerciales.

Ahí aparece la gran incógnita. Conxemar sí contempla entre las acciones previstas su incorporación a la denominación del estadio, una posibilidad que distintos medios dan ya por encaminada para 2028, cuando termina el contrato actualmente vigente con Abanca. Marián Mouriño, sin embargo, evitó confirmar ese relevo durante la presentación del acuerdo. “Para nosotros hoy sigue Abanca en la camiseta y en el naming del estadio. En el 28, ya veremos”, explicó la presidenta. Fue todavía más significativa en otra frase: “Queremos que sigan estando”.

Y hay razones económicas para entender esa prudencia. Según ha podido saber MUNDIARIO, el Celta recibe en torno a cuatro millones de euros de patrocinio de Abanca, mientras que de Conxemar parece que se va a firmar en torno a medio millón de euros. Son cantidades que no han sido comunicadas oficialmente por ninguna de las partes y que, por tanto, deben entenderse como cifras procedentes de fuentes conocedoras de las operaciones.

El único dato económico público aportado por el propio Celta sobre Abanca permite dimensionar la importancia de la relación. En diciembre de 2024, el club anunció que la colaboración mantenida desde 2014 hasta 2028 supondría más de 23 millones de euros en términos de patrocinio. No existe un desglose oficial temporada por temporada, por lo que esa cantidad no permite determinar la aportación actual de la entidad bancaria, pero sí confirma que no se trata de un patrocinador cualquiera.

La vinculación tampoco se limita al nombre del estadio. Cuando Celta y Abanca renovaron su acuerdo en 2018 por diez años, el banco pasó a ser la entidad financiera de referencia y main partner del club, además de incorporarse comercialmente a la denominación de Balaídos. Se trata, por tanto, de una relación mucho más amplia que unos simples derechos de naming.

La situación resulta especialmente llamativa por la relación de Abanca con el Deportivo. La entidad financiera posee actualmente prácticamente la totalidad del capital del club coruñés y Juan Carlos Escotet preside tanto el banco como el propio Deportivo. El regreso del conjunto blanquiazul a Primera ha reabierto entre una parte del celtismo el debate sobre la conveniencia de que uno de los principales patrocinadores del Celta sea, al mismo tiempo, propietario de su máximo rival gallego.

Pero el componente emocional y el económico no siempre viajan por el mismo camino. Mouriño ya defendió el pasado julio la continuidad de la relación al recordar la importancia de Abanca en Vigo y en el sur de Galicia. La propia presidenta explicó entonces que el banco había transmitido directamente al Celta que la zona continúa siendo importante por su volumen de trabajadores y clientes y que seguía teniendo interés en patrocinar al club. “Nos damos dos años para ver qué pasa”, resumió entonces.

Por eso, dar hoy por sentenciada la relación entre Celta y Abanca parece prematuro. Otra cuestión es qué activos ocupará cada compañía a partir de 2028. Conxemar ha dejado por escrito su intención de entrar en la denominación del estadio, pero Mouriño se ha resistido a confirmar públicamente que eso implique la salida de Abanca. Incluso podría abrirse un escenario en el que el banco abandone el naming de Balaídos pero continúe como patrocinador del club mediante otro paquete comercial.

El desembarco de Conxemar tiene, además, una lógica evidente para el proyecto de Marián Mouriño: vincular todavía más al Celta con Vigo, el mar y uno de los principales sectores económicos de la ciudad. Pero una cosa es incorporar un nuevo socio estratégico y otra muy distinta renunciar a uno de los acuerdos comerciales más relevantes de la entidad. El propio Celta, al menos por ahora, no ha dicho que vaya a hacerlo.

Hasta 2028 hay tiempo para negociar. Conxemar ya está dentro del Celta y quiere entrar también en el nombre de Balaídos. Abanca tiene contrato, continúa en la camiseta, mantiene el naming y, sobre todo, el club quiere que siga a su lado. La incógnita, por tanto, no parece ser únicamente quién dará nombre al estadio, sino cómo conseguirá el Celta encajar a Conxemar sin dejar escapar una relación con Abanca que sigue teniendo un enorme peso económico. @mundiario