El Evangelio su poder

Por: Héctor E. Contreras.

Romanos 1:16-17.

En su carta a la iglesia de los corintios, el apóstol Pablo escribió: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”, I-Corintios 1:18. Cuando Pablo fue llevado ante los filósofos de Atenas, ellos le llamaron “palabrero”, Hechos 17:18. El significado de “palabrero” en su idioma, el griego es: “spermologos”, que es igual a “vulgarismo ateniense”, que se entiende como: 1)-  Un pájaro que recoge semillas; 2-)  Hombres que corretean por el mercado en un esfuerzo por ganarse la vida, algo que muchos hemos visto cuando vamos a un lugar público aquí en nuestro País; 3-)  Un coleccionista de chismes e información falsa y 4-)  Un seudo-intelectual frívolo. Todo esto fue lo que los trágicamente super intelectuales de la Colina de Marte  lograron ver en Pablo. Un simple palabrero. Recuerdo que mis primeros pasos en el Evangelio fueron de gran gozo, para muchos muchachos que formábamos un equipo evangelístico que barrió con la Palabra de Dios todos los alrededores de la Iglesia donde nacimos al Evangelio. Nos llamaban locos, vagos, homosexuales y muchas otras cosas. Recuerdo que nos miraban con desprecio por anunciar las Buenas Nuevas de salvación. Pero pudimos vivir el poder glorioso del Evangelio de Cristo. 

“Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo”, I-Corintios 1:17. Cuando Pablo dice que Cristo no lo envió a bautizar, no estaba invalidando la importancia del bautismo. Pablo estaba enfatizando que él no podía hacerlo todo. El don de Pablo era predicar y es lo que hizo. El ministerio cristiano debe ser un esfuerzo de equipo, ningún predicador o maestro es un eslabón completo entre Dios y la gente, ninguna persona puede pensar que es capaz de hacer todo lo que los apóstoles hicieron. Debemos sentirnos satisfechos con la tarea que Dios nos ha dado y llevarla a cabo, siempre con la ayuda del Espíritu Santo de Dios. Cuando escribí más arriba acerca de la predicación en las calles cercanas a la Iglesia donde confesé a Cristo, el grupo de jóvenes creíamos en el poder de la Palabra, del Evangelio de Jesucristo y lo hacíamos con plena convicción de lo que habíamos creído. ¡Poderoso es Dios!

“Porque no me averguenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y tambión al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”, Romanos 1:16-17. Pablo no se avergonzaba porque su mensaje era el mensaje de Cristo, las buenas nuevas. Era un mensaje de salvación, poderoso para cambiar vidas y para todos. Cuando te sientas tentado a avergonzarte, recuerda que las buenas nuevas se refieren a todo esto. Si te centras en Dios y en lo que haces, antes que tus limitaciones, tu vergüenza pronto desaparecerá. ¿Por qué el mensaje fue antes a los judíos? Porque por más de dos mil años fue un pueblo especial para Dios, desde que Él escogió a Abraham y le prometió grandes bendiciones a sus descendientes, Génesis 12:1-3. Dios no lo escogió porque lo mereciera, sino porque quiso mostrar su amor y misericordia a través de ellos , enseñarles y prepararles para la venida del Mesías al mundo. Los escogió no porque tenga favoritos, sino para que el mundo conociera su plan de salvación. 

El evangelio muestra cómo Dios es justo en su plan para salvarnos y cómo puede hacernos aptos para la vida eterna. Al confiar en Cristo, entramos en buena relación con Dios. Del principio al fin, Dios declara justos por fe y solo por fe. Pablo cita Habacuc 2:4, cuando el profeta dijo: “vivirá”, quizás refiriéndose solo a la vida presente, pero Pablo amplía el concepto para incluir también la vida eterna. Al confiar en Dios, obtenemos salvación, hallamos vida ahora y para siempre. Y añado, para gloria y alabanza del Señor: ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios!

¿Qué es la fe? Fe es una palabra con muchos significados. Puede significar fidelidad, confianza absoluta, como lo demostraron algunas personas que fueron a Jesús buscando sanidad. Puede significar una esperanza confiada, o, como Santiago menciona, creencia muerta que no se muestre en buenas obras, Santiago 2:14-26. ¿Qué quiso decir Pablo cuando, en Romanos habla de la fe salvadora? El apóstol nos quiere enseñar que la fe es un don que Dios nos da porque es nuestro Salvador. La gracia de Dios es lo que nos salva por medio de la fe en Cristo Jesús.  En su misericordia, sin embargo, cuando Él nos salva nos da fe, una relación con su Hijo que nos ayuda a ser como Él es. Mediante la fe que nos da, pasamos de muerte a vida, según el siguiente verso: “De Cierto, de cierto os digo: 

El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”, Juan 5:24. 

Los versículos 16-17 de Romanos 1, son un resumen que encierra el mensaje de Pablo a los romanos. Cambiaron para siempre a Martín Lutero. Después de entender finalmente la frase “la justicia de Dios”, Lutero dijo: “En ese momento me sentí renacer y pasar a través de puertas abiertas al paraíso. Toda la Escritura tomó un nuevo significado…. Este pasaje de Pablo se transformó para mí en la puerta de la entrada al cielo”. Lo que vivió Lutero es lo que muchos hemos vivido con la experiencia del poder del Evangelio de Jesucristo. “Solo el poder de Dios puede cambiar tu ser, la prueba yo te doy, Él me ha cambiado a mí”, cantábamos los nuevos creyentes después de haber sido transformados por el poder glorioso de la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios. 

La vida cristiana no es una teología abstracta desconectada de la vida, sino que tiene implicaciones prácticas que afectarán nuestra conducta diaria. No es suficiente conocer el evangelio, debemos dejar que transforme nuestras vidas y permitir a que Dios nos impacte completamente con su poder, El Espíritu Santo, el cual ayuda a entender la magnitud de lo que es verdaderamente el poder de Dios en el corazón del que ha creído y confesado a Cristo como su Salvador. 

A los ojos de Dios, todos somos pecadores, Cristo murió para perdonarnos del pecado; llegamos a ser justos ante Dios mediante la fe; esto da inicio a una nueva vida con una nueva relación con Dios. Como un equipo deportivo que a menudo revisa lo más importante del juego, nos ayudará grandemente en nuestra fe si nos mantenemos cerca de estas bases. 

El Evangelio de Jesucristo es el poder transformador que puede cambiar al pecador cuando éste viene a Cristo, en busca de ser perdonado y lavado con su sangre preciosa. En Cristo hay poder y este poder sólo se alcanza cuando nos humillamos ante su presencia confesando nuestro pecado. 

Que el poder de la sangre preciosa de Cristo Jesús nos lleve a entender que, solamente de Él podemos alcanzar la salvación. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here