EL LENGUAJE DE JESUS.

Por :Héctor Contreras.

El Pastor Héctor Contreras ministro ordenado de la Iglesia Metodista Libre en territorio dominicano deja semanalmente en El Gran SantoDomingo .com un tema desafiante ,que nos acerca en cada ocasión al más alto pensamiento cristiano en un tiempo donde vivir para Dios nos lleva a la paz verdadera

Juan 4:24-26.

Agua, donde abunda, ni la valoramos. Por lo general no la cuidamos y la malgastamos. Menos en el desierto, allí hasta las plantas la atesoran, la protegen con espinosas defensas. En aquel lugar, el agua llega a tener un aura casi mística. Engañosas visiones de lagunas y arroyos danzan en las abrasadoras ondas del aire. El afán de beber hace desaparecer cualquier otro pensamiento, cuando una simple cucharada sobre la lengua, vale oro. Para la mujer que habitaba una zona árida y seca, que pasaba parte de cada día llevando cántaros desde la fuente hasta su casa. El agua era el símbolo más poderoso imaginable. No sorprende entonces cuando Jesús le ofreció “agua viva” que nunca se secaría y la mujer de Samaria prestara tanta atención, Juan 4:14. Usar una palabra o frase simple con un significado profundo, es el estilo de enseñanza de Jesús que presenta Juan en su Evangelio. Juan las utilizó con tanta profundidad, que cientos de autores han tratado desde entonces de sondear su significado. Sus palabras más simples son: Agua, mundo, luz, vida, nacimiento, amor y verdad.  

1446 años después, llegó Jesús al pozo de la heredad, el cual compró Jacob a los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José, Josué 24:32. Juan escribe: “Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José”, Juan 4:5. Es bueno saber que este pozo no era de un manantial, sino que el agua se acumulaba en el fondo cuando caía la lluvia y el rocío. Este tipo de pozo estaba localizado a las afueras de la ciudad, junto a caminos principales, por tal razón nos dice el verso 6: “Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo”. Dos veces al día, en la mañana y en la tarde, las mujeres iban a sacar agua. La mujer samaritana fue al mediodía, tal vez para no encontrarse con otras personas debido a su reputación. Jesús dio a esta mujer un mensaje extraordinario acerca del agua pura y fresca que puede satisfacer la sed espiritual para siempre. Hoy te ofrezco esa agua fresca, que no es más que el Espíritu Santo de Dios obrando en tí.

También debo añadir que, al Jesús cansarse, mostraba una vez más su humanidad; se cansaba como nosotros. 

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo”, Juan 4:24-26. La mujer puso en discusión un tópico teológico popular: “el mejor lugar para adorar”, pero su pregunta era una cortina de humo para proteger su profunda necesidad. Jesús condujo la conversación hacia un punto más importante: la ubicación del adorador no es ni remotamente más importante que la actitud de adorador. Dios busca gente que le adore en Espíritu y verdad, Juan 4:23-24, señalados más arriba.

Lo que importa no es dónde se rinda el servicio a Dios, sino la disposición de la mente y el corazón. La verdadera adoración no es una mera fórmula o un ceremonial, sino una realidad espiritual que está en armonía con la naturaleza de Dios, que es Espíritu. La adoración debe ser también en verdad; es decir, transparente, sincera y de acuerdo con el mandato bíblico. Cuando Juan plasma la palabra “verdad” al final del verso 24, esta deriva del griego “aletheia”, del negativo a, y lantha o, “estar escondido”, “letal”. Aletheia es lo opuesto de ficticio, fingido o falso. Es verdad, realidad, sinceridad, exactitud, integridad, formalidad y propiedad. Todo esto puede llegar a la vida de todo aquel que confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre, Filipenses 2:11. ¡Gloria a Dios por su Palabra! ¡Aleluya!

En su conversación con Jesús, el Hijo de Dios, la mujer de Samaria  recibió de Él estas palabras: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”, Juan 4:13-14. Más adelante, sobre el tema del agua que Jesús ofrecía a sus oyentes y discípulos, Él proclamó: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”, Juan 7:37-38. Las palabras de Jesús, es decir, su lenguaje, eran palabras sencillas y fácil de entender por las personas que les escuchaban. 

Venga a mí beba”, hacían alusión al tema de muchos pasajes bíblicos que hablan acerca de las bendiciones generadoras de vida del Mesías. “He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quién ha sido salvación para mí” Isaías 12:2-3 ,  “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;” Isaías 44:3-4,  y “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.”  Isaías 58:11

Al prometer dar el Espíritu Santo a todo el que creyere, nuestro Señor declaraba ser el Mesías, ya que eso era algo que solo el Mesías podía hacer. 

Jesús utilizó la expresión “agua viva”, Juan 4:10, para referirse a la vida eterna. Aquí utiliza la expresión para referirse al Espíritu Santo. Ambos van unidos; dondequiera que se acepte al Espíritu Santo, trae vida eterna. En su lenguaje, Jesús enseña más acerca del Espíritu Santo en los capítulos 14-16 del Evangelio de Juan. El Espíritu Santo dio poder a los seguidores del Señor Jesucristo en Pentecostés, Hechos 2 y desde entonces ha estado al alcance de todos los que le acepten como su Salvador

Todos aquellos a los que Jesús haya saciado la sed, se convertirán en canales para la revitalización espiritual de otros. La figura “ríos” contrasta con la de una “fuente”, Juan 4:14, e ilustra al mismo tiempo la diferencia entre el nuevo nacimiento y la experiencia de la plenitud de una vida llena del Espíritu Santo de Dios. En su enseñanza a los apóstoles comisionados por Él, le dijo las siguiente palabras: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos”, Juan 20:22-23. Esta comisión, formada por Jesús y al enviar a estos hombres a proclamar lo que habían recibido de Él, fue lo que los convirtió a ellos en “apóstoles”. El significado de apóstol es “enviado”. 

Dios te llama hoy, con las palabras sencillas de Jesús, para que te conviertas en un enviado de Él al servicio de su Reino en este mundo. La misericordia y el amor de Dios se extiende hoy para tí, también para los tuyos y todos los que te rodean. 

Dios bendiga rica y abundantemente a cada vida que recibe este mensaje, escrito bajo su dirección, con el propósito único de expandir su reino. ¡Bendiciones!

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