El Parlamento Europeo ha elevado este miércoles el tono sobre la crisis de Ceuta. La Eurocámara ha aprobado una enmienda que condena “enérgicamente” el “ataque” sufrido por la frontera sur de la Unión Europea los días 30 y 31 de julio y la “posterior invasión de la ciudad”, al tiempo que reclama una investigación independiente y exhaustiva para determinar quién planificó y ejecutó la entrada masiva y con qué objetivos. El texto ha salido adelante con 435 votos a favor, 209 en contra y 13 abstenciones.
La votación, sin embargo, no cierra el debate europeo sobre Ceuta. El párrafo aprobado forma parte de un informe sobre la “guerra híbrida” y la protección de la integridad territorial de la UE. La resolución específica sobre la crisis migratoria, que será votada este jueves 17 de septiembre, llega al pleno sin que los principales grupos hayan logrado consensuar un texto común.
La enmienda fue incorporada por la eurodiputada lituana del Partido Popular Europeo (PPE), la democristiana Rasa Juknevičienė al informe sobre “Guerra híbrida y protección de la integridad territorial y las infraestructuras críticas de seguridad y defensa de la Unión”.
El texto aprobado considera que los acontecimientos de julio constituyeron un ataque contra la integridad territorial y la soberanía de un Estado miembro y denuncia el empleo de los flujos migratorios irregulares como instrumento de guerra híbrida dirigido contra la estabilidad y la seguridad de la Unión.
La petición de investigación pretende aclarar la responsabilidad en la planificación y ejecución de los hechos y los objetivos perseguidos. Es una demanda política de investigación, no una atribución de responsabilidad penal ni una conclusión sobre la eventual implicación de Marruecos. Juknevičienė había incorporado la referencia cuando el borrador del informe fue remitido antes del verano, aproximadamente diez días antes de los acontecimientos de Ceuta.
Los socialistas descartan el borrador del PPE
El texto aprobado este miércoles no debe confundirse con la resolución específica que el Parlamento Europeo vota este jueves. Esa iniciativa se encuentra todavía en fase de negociación y los grupos no han conseguido presentar una propuesta conjunta.
El propio Parlamento Europeo había previsto para esta semana el debate sobre las consecuencias de la entrada masiva, la protección de las fronteras exteriores, la instrumentalización de la migración, la cooperación con terceros países y el papel de Frontex. La votación de la resolución está fijada para el jueves. La falta de acuerdo ha llevado a un escenario poco habitual, porque los eurodiputados tendrán que pronunciarse sobre las propuestas de los distintos grupos, en lugar de partir de una resolución consensuada entre las principales familias políticas.
El PPE ha registrado su propia propuesta y pretende reunir apoyos suficientes para sacarla adelante. El grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), por su parte, defienden una respuesta europea centrada en la solidaridad con España y en la protección de la frontera común, pero no han aceptado sumarse al texto popular en los términos planteados. La líder de los socialdemócratas, Iratxe García, ha reclamado que la crisis se aborde desde una perspectiva europea y ha criticado el uso partidista del episodio.
El papel de Marruecos divide a la Eurocámara
El principal punto de fricción es qué debe decir el Parlamento Europeo sobre Marruecos. El bloque popular quiere que la resolución refleje con mayor claridad las responsabilidades que considera que deben investigarse. Vox, integrado en Patriotas por Europa (PfE), ha intentado ir más lejos con enmiendas destinadas a revisar la financiación europea destinada a Rabat para gestión migratoria y control fronterizo y a plantear medidas diplomáticas, financieras o restrictivas si se demostrara la implicación del reino alauí.
Esas enmiendas no han prosperado. El PP español las apoyó, pero el resto del PPE votó en contra junto con socialdemócratas, liberales de Renew, Los Verdes y La Izquierda. La posición de Rabat también ha entrado en la batalla diplomática. La representación marroquí ante la UE remitió esta semana a determinados eurodiputados un correo electrónico para trasladar su versión de los acontecimientos y cuestionar qué interés tendría Marruecos en provocar una crisis con España y la Unión.
La distancia entre el PPE y S&D hace especialmente difícil cerrar una resolución conjunta antes de la votación. Los socialdemócratas sostienen que la respuesta debe reforzar la solidaridad europea y evitar una formulación que, a su juicio, convierta la crisis en un instrumento de confrontación política en España, al tiempo que asumen la posición del Gobierno de Pedro Sánchez para no solo evitar acusar a Rabat, sino para ensalzar la actuación de las autoridades marroquíes.
El PPE desdeña esa posición porque quiere que el texto europeo refleje también la dimensión de seguridad y la necesidad de esclarecer las responsabilidades detrás de la entrada masiva. El resultado es una negociación a contrarreloj en la que las enmiendas pueden determinar el contenido definitivo. Si ninguna propuesta consigue una mayoría suficiente, existe incluso el riesgo de que la Eurocámara no apruebe una resolución específica sobre Ceuta, aunque ya haya incorporado la referencia a la ciudad en su informe sobre amenazas híbridas.
🔴 Von der Leyen afirma que la frontera de Ceuta es «una frontera europea» y se dirige a los ceutíes: «Ceuta es España y Ceuta es Europa. Europa estará allí para vosotros» https://t.co/eXlDX2wsBf https://t.co/9jlo1zJIFH
— Europa Press (@europapress) September 16, 2026
Von der Leyen traslada el respaldo de Europa a Ceuta
El debate parlamentario coincide con un mensaje especialmente explícito de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Durante su discurso sobre el Estado de la Unión, afirmó que “Ceuta es España. Ceuta es Europa” y defendió que las fronteras exteriores de un Estado miembro son también fronteras europeas.
Von der Leyen anunció además un nuevo marco europeo de respuesta a emergencias destinado a proporcionar mayor flexibilidad temporal ante situaciones de crisis y subrayó la necesidad de reforzar la capacidad europea para afrontar episodios de presión migratoria y amenazas híbridas.
El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, también había reclamado durante el debate sobre Ceuta una respuesta coordinada y una mejora de los sistemas de alerta y vigilancia. El propio servicio de estudios del Parlamento Europeo considera el episodio de julio un caso que plantea interrogantes sobre la gestión de las fronteras exteriores, la desinformación y la cooperación migratoria con terceros países. @mundiario
