ESFORZANDONOS HASTA VENCER.

 

Josué 1:5-7 y 9.

Por el Pastor: Héctor E. Contreras

 hector.contreras26@gmail.com

Hace alrededor de unos 25 días, mientras observaba una competencia de Tenis entre dos jugadores jóvenes, uno de éstos era el ruso Daniil Medvédev. No recuerdo el nombre de su contrincante. El asunto fue que, en medio del calor del corre corre, al ruso se le entró un calambre muy fuerte en su pierna derecha, debiendo llamar al médico para que lo tratara. Terminó el set a base de un valor y un coraje sin saber de dónde le salió. Luego, al esperar dar inicio a lo que podría ser el set decisivo, cojeando se paseaba de un lugar a otro, con una botella de agua en su mano. Llega el tiempo del juego, a Medvédev le tocaba servir y si lograba la puntuación requerida, ganaría el juego y le daba la oportunidad de pasar a la siguiente ronda. Con un dolor que solamente él conocía, dio inicio sirviendo y moviéndose de un lugar a otro para poder lograr lo que para muchos era un imposible. Como este tenista, existen hombres y mujeres de mucho valor, de mucho coraje y entereza. Sólo falta un poquito de sí mismos para poder salir airosos en cualquier situación que se les presente. 

 

La Biblia dice: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi  siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas”, Josué 1:5-7. Existe toda una garantía de parte de Dios para alcanzar el éxito en todo cuanto tú te propongas realizar; la importancia está en esforzarse y creerle al Señor. Dice la Palabra de Dios que nadie podrá hacerte frente. Ahora bien, existe un mandato que debes tomar muy en cuenta y es el   cuidar   hacer y cumplir la ley de Dios conforme a lo establecido por Él. Debes descansar en la fuerza y la sabiduría de Dios, nunca en la tuya. 

Debes permitir que la presencia de Dios esté de continuo en tí; esto te llenará del valor y el coraje que necesites para hacer frente a todo cuanto emprendas. Debes recordar también, que Jesús ha prometido estar contigo hasta el fín. 

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”, Josué 1:9. “valiente”, del hebreo “chazaq”, es igual a ser fuerte, valeroso, tener fortaleza, firmeza, obstinado, fortificado y poderoso. Lo más poderoso de esta promesa de parte de Dios es que, Él promete estar contigo en dondequiera que vayas. Para que se cumpla ésto en tí, debemos ir a otro lugar de la Biblia, veamos: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como un árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”, Salmo 1:1-3. La bienaventuranza viene de Dios, al llegar a tí te brinda la oportunidad de ser bendito/bendita  del Señor. Todo lo que hagas será de bendición para tu vida. Ahora, mis amados del Señor, debo destacar lo siguiente: Ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción responsable. Nadie en absoluto prosperará mientras no dé inicio a hacer lo que Dios ordena. Mucha gente desea los resultados prometidos sin el compromiso responsable que le acompaña. No esperes que las respuestas divinas se ajusten a tu itinerario. Debes recordar que sus respuestas llegan en la medida en que pones su Palabra en acción. 

 

Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere”, II-Samuel 10:12. El mandato de David al comandante que dirigía sus tropas está basado en esforzarse y luego añade “esforcémonos”. Este esfuerzo iba a la sazón de que su esfuerzo estaba fundamentado en socorrer a su pueblo y las ciudades de Dios. La invitación está disponible de parte de Dios para tí. Sólo debes decidirte en seguirle y cumplir su Palabra; entonces serás bendito/bendita de Dios y esta bendición se extenderá para todo el pueblo y lo más importante, para tí y tu familia. Existe un ejemplo vivo en la Biblia y es el de Elías y Eliseo. 

 

Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal. Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el”, II-Reyes 2:2-3. De alguna manera, Eliseo sabía que Elías pronto partiría de este mundo y estaba determinado a seguirle hasta el final. Antes, Elías había llamado a Eliseo para que asumiera sus responsabilidades como profeta. Eliseo había decidido seguirle, porque a menudo los moribundos impartían bendiciones y él no quería perderse esta preciosa oportunidad. La osadía de Eliseo debe ser la tuya hoy. Debes esforzarte hasta alcanzar lo que te has propuesto; siempre dentro de los propósitos de Dios. Existe un pasaje similar a este último y lo encontramos aquí: “Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; Y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.”, Rut 1:14-17. La sumisión de Rut no constituye una mera reacción emocional, sino que se proyecta más allá de la amistad, como un acto de fe. Así me haga Jehová, da a entender que ella comprende la naturaleza de Dios. Ella invoca el nombre de Dios en un juramento. Su compromiso se funda en un acercamiento al Dios vivo, a quien ha conocido por medio de Noemí. Tanto Eliseo como Rut, deben ser ejemplo vivo para cualquier persona luchar por alcanzar lo que se ha propuesto, siempre bajo el dominio intrínseco de la fidelidad. Si eres fiel a tu amigo, de seguro lo será con Dios y entonces, mi amigo, Dios premiará tu fidelidad. 

 

¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos”, Hageo 2:3-5

Mucha gente piensa en lo que fue su pasado, se aferran a lo que antes fueron. Aquí Dios les recuerda al pueblo lo que fue el templo en su esplendor y luego de su destrucción por la invasión del enemigo, Dios motiva al liderazgo del pueblo para la reconstrucción del templo. Dios te invita hoy, a que te esfuerces y olvides tu pasado, enfocándote en lo que está delante. Te inspira también a que te animes, porque Él está de tu lado. Debo recordar a cada persona que lee estos escritos, que existen promesas inquebrantables de parte de Dios, pero se hace necesario cumplir la parte que te corresponde para lograr lo que te has propuesto. Para reforzar lo que he escrito en el párrafo anterior, debo dirigir mis letras a la Iglesia de Filipos, cuando Pablo, en su carta les dice: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”, Filipenses 3:12-14. Tú has sido llamado por Cristo y en tu vida has tenido muchas vicisitudes, problemas, pérdidas, enfermedades y otras cosas, sin embargo, has podido continuar. El apóstol, en estos versos inicia con las palabras: “No que lo haya alcanzado”, pero prosigo, olvidando lo que fue su pasado y se extiende dispuesto a lograr la meta que se ha propuesto. Debe entender que ningún logro personal se alcanza sin esforzarse. No tengas temor, pensando que no posees las fuerzas suficientes para lograr lo que te has propuesto. Recuerda, ¡Dios está contigo! No temas, no desmayes, sino levántate y sigues siempre hacia adelante. 

 

Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, los que oís en estos días estas palabras de la boca de profetas desde el día que se echó el cimiento en la casa de Jehová de los ejércitos para edificar el templo”, Zacarías 8:9. Desde el día que se echó el cimiento. Existen personas, muchas personas, que ellas son un “templo” y que sus cimientos están fundamentados en la fe que es en Jesucristo el Señor, el Hijo de Dios. Te invito, una vez más, a fortalecer tu fe, tus manos; todo tu ser y continuar, porque todas las promesas del Señor Jesús son apoyo poderoso de tu fe en su nombre. “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”, Efesios 6:10-13. Estos versos arrojan luz sobre la naturaleza de la batalla espiritual que enfrentamos a diario. Nuestro gran combate es contra fuerzas espirituales, no contra los seres humanos. Grande es la protección y los recursos con los que Dios nos ha provisto para enfrentar este enemigo y salir airosos. La gracia y la fortaleza de Dios está en nosotros. 

 

En los Juegos Olímpicos de 1968, en la ciudad de México, John Stephen Akhwari, participó en el maratón representando su país, Tanzania. En el curso de la carrera, se cayó y dislocó una de sus rodillas, recibiendo también una herida en su hombro. Con todo y dolor, terminó la carrera, demorando una hora más que el ganador. Cuando se le preguntó por qué no se retiró del evento, dijo lo siguiente: “Mi país no me envió a 8,000 kilómetros de distancia para comenzar a correr la carrera, sino para terminarla”. No que lo haya alcanzado todo, pero prosigo a la meta, escribió Pablo. Lo mismo que hizo el tenista ruso Medvédev, también John Stephen Akhwari, lograron sus metas y propósitos porque dispusieron todo su ser para alcanzarlos. “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”, Josué 1:9. Sus promesas siguen en pie para tí hoy; sólo debes levantarte, en el nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo y decir: ¡Yo puedo! ¡Adelante, siempre

 

Les bendigo, esperando, como siempre lo hago, al escribir estas letras no ceso de orar e interceder en favor de cada persona que lee estos mensajes, para que la gracias de Dios ilumine sus vidas siempre. ¡Bendición!

 

Santo Domingo, D.N.
22 de junio del 2021.

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