El Federico Valverde llegó a Uruguay con la ilusión intacta de conquistar el Mundial 2026. El centrocampista del Real Madrid se mostró motivado y con galones de capitán en la selección dirigida por Marcelo Bielsa.
“Siempre estoy ilusionado con levantar el trofeo. Es lo que más quiere uno, lo que siempre soñó de chiquito”, afirmó en su llegada al aeropuerto, reflejando la ambición de la Celeste.
Valverde reconoció sentirse un referente dentro del vestuario madridista y agradeció el respaldo recibido tras su pelea con Aurélien Tchouaméni. “Tuve el cariño de los aficionados y del club”, subrayó.
El jugador uruguayo destacó la importancia de la unión del grupo y aseguró que el objetivo es igualar la histórica actuación de Sudáfrica 2010, cuando Uruguay alcanzó las semifinales.
“Hay veces que hay que pasar por estos mini obstáculos para aprender a crecer y madurar”, reflexionó sobre el incidente con su compañero francés en el Real Madrid.
Valverde, capitán y lateral
En el plano deportivo, Valverde lamentó la ausencia de su amigo Nahitan Nández en la lista mundialista. “Triste por él, pero hay que respetar lo que dice el entrenador”, comentó.
La baja abre la posibilidad de que Bielsa lo utilice como lateral derecho, una posición que ya ha ocupado ocasionalmente en el Real Madrid. “Yo lo acepto, obvio. El entrenador es el que manda”, aseguró.
El centrocampista valoró positivamente el último amistoso contra Inglaterra, donde Uruguay mostró mejoría en la presión alta y las transiciones rápidas. “Hicimos un gran partido y conseguimos ese juego de presionar y atacar rápido”, dijo.
Valverde confía en que la experiencia vivida en el club le ayudará a ser un mejor capitán en los próximos años. Su liderazgo será clave en un Mundial que puede marcar su carrera.
El último examen de la Celeste fue en marzo, cuando empató 1-1 contra Inglaterra gracias a un penalti suyo en el tiempo añadido. Ahora, Valverde se prepara para escribir una nueva página de gloria con Uruguay. @mundiario
