Hansi Flick vuelve a hacer con la plantilla del Barcelona lo que ya hizo durante las dos últimas temporadas: estirarla como si fuese un chicle. No necesariamente porque tenga una cantidad descomunal de futbolistas, sino porque buena parte de ellos pueden ocupar dos, tres e incluso cuatro posiciones. Eric García, Gerard Martín, Xavi Espart, Dani Olmo, Fermín, Raphinha o los diferentes extremos permiten al alemán modificar piezas sin modificar necesariamente su idea.
El mejor ejemplo apareció en Elche. El Barcelona comenzó la Liga sin Robert Lewandowski ni Ferran Torres, dos futbolistas que ya no están y que habían monopolizado buena parte de los minutos como delantero centro durante los últimos cursos, y Flick respondió colocando a Raphinha como punta. El resultado fue un 0-5 con doblete del brasileño, otros dos tantos de Fermín y un ataque constantemente intercambiando posiciones. El Barça no tuvo un nueve tradicional y tampoco pareció echarlo demasiado de menos.
La idea fue mucho más allá de poner simplemente a Raphinha en el centro. Lamine Yamal y Adeyemi comenzaron abiertos, Fermín atacó continuamente el área desde segunda línea y posteriormente Gordon entró para aportar profundidad y terminó dando dos asistencias en apenas cuatro minutos. El punta dejó de ser una posición ocupada permanentemente por un futbolista para convertirse casi en un espacio al que llegaban diferentes jugadores.
Ahí reside una de las mayores ventajas de esta plantilla. Raphinha puede partir desde una banda o aparecer por dentro; Fermín ha jugado con Flick como mediapunta, centrocampista e incluso extremo izquierdo; y Dani Olmo puede actuar como interior, mediapunta, extremo o incluso delantero. Gordon y Adeyemi aportan más alternativas para los costados, mientras Lamine tiene libertad para abandonar permanentemente su posición. Flick tiene delanteros, pero también tiene muchas maneras diferentes de construir una delantera.
Un lateral izquierdo sin lateral izquierdo
Algo parecido sucede en defensa. Alejandro Balde atraviesa unos días decisivos y su futuro está lejos de estar garantizado. No fue convocado contra el Elche y diferentes informaciones sitúan al Barcelona dispuesto a escuchar ofertas por él, aunque su salida todavía no está oficialmente confirmada. Lo curioso es que Flick solucionó el problema de una manera difícil de prever: Xavi Espart apareció como lateral izquierdo.
Espart representa perfectamente esta filosofía. Su posición natural es la de centrocampista, puede actuar como pivote o interior y durante los últimos años se ha desarrollado también como lateral derecho. Contra el Elche terminó jugando precisamente en el lado contrario. Un futbolista de 19 años formado para manejar diferentes alturas del campo acabó resolviendo una posición para la que, teóricamente, ni siquiera había sido preparado específicamente.
Y Flick tiene más caminos. Gerard Martín comenzó su carrera como lateral izquierdo y el alemán lo ha convertido principalmente en central zurdo; João Cancelo puede ocupar ambos laterales y Eric García lleva años siendo el comodín definitivo del equipo. Central de formación, Eric ha actuado con Flick como lateral derecho, lateral izquierdo y pivote, además de en el eje de la defensa. La propia web oficial del Barça define la temporada pasada del internacional español como un ejemplo de “polivalencia y regularidad”.
Eso permite al Barcelona afrontar el mercado de una manera diferente. Si sale Balde, Flick puede reclamar otro lateral izquierdo, pero no parte de una situación en la que solamente exista una solución. Puede utilizar a Gerard Martín, mover a Cancelo, recurrir a Espart o modificar el perfil de Eric. Lo mismo ocurre arriba: perder a Lewandowski y Ferran aumenta la necesidad de gol, pero no obliga necesariamente al técnico a esperar sentado hasta que aparezca otro delantero centro. La goleada de Elche fue precisamente la primera demostración.
Más jugadores sin tener más jugadores
La consecuencia es que una plantilla de 22 futbolistas puede comportarse como una de 25 o 26. Un especialista ofrece normalmente una solución concreta; un jugador polivalente permite modificar varias posiciones durante un mismo partido y, sobre todo, redistribuir al equipo cuando aparecen lesiones, sanciones o bajas inesperadas. Flick lleva tiempo explotando esa característica y Eric García fue probablemente el mayor ejemplo la pasada temporada: terminó siendo el jugador de campo con más minutos del Barça, con 3.953, después de actuar en distintas demarcaciones.
La polivalencia tampoco puede convertirse en una excusa para no reforzar determinadas posiciones si el mercado ofrece una oportunidad. Un lateral izquierdo natural o un delantero centro aportarían características diferentes que el Barça actualmente no tiene en abundancia. Pero Flick ha conseguido algo especialmente valioso mientras Deco termina de construir la plantilla: que una ausencia no genere automáticamente un agujero. El Barça puede cambiar nombres, posiciones e incluso la forma de atacar sin abandonar su identidad. Y mientras otros entrenadores buscan una pieza para cada casilla, el alemán sigue demostrando que muchas de las suyas caben en varias. @mundiario
