Julián sigue confiando en salir del Atlético al Barça

No sabemos muy bien cuántos capítulos van ya del culebrón Julián-Barça-Atlético, pero una cosa continúa estando clara: Julián Álvarez no ha renunciado a su deseo de vestir de azulgrana. El delantero regresó esta semana al trabajo con el conjunto rojiblanco y volvió a trasladar dentro del club una postura que ya había hecho pública durante el Mundial: si existe la posibilidad, quiere salir del Atlético de Madrid.

El gran escollo sigue siendo exactamente el mismo. El Atlético no quiere negociar su salida y Miguel Ángel Gil Marín ha mantenido una posición durísima durante todo el verano. Julián tiene contrato hasta junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, cantidad a la que el conjunto rojiblanco se remite cuando desde Barcelona preguntan por su estrella.

La tensión entre ambos clubes llegó incluso más lejos. Gil Marín anunció en junio que el Atlético presentaría una denuncia ante la FIFA contra el Barcelona por entender que el conjunto azulgrana había negociado con un futbolista bajo contrato durante el denominado periodo protegido. El dirigente acusó además públicamente al Barça de faltar al respeto al Atlético. No consta, por ahora, una resolución de FIFA sobre el asunto.

Julián, sin embargo, continúa moviendo ficha. Sus representantes, Fernando Hidalgo y Sergio Díaz, permanecen estos días en Madrid acompañándolo mientras intenta resolver su futuro. El delantero ya había mantenido contactos con su entorno para estudiar los pasos a seguir y esta semana ha dado uno todavía más importante: hablar directamente con los responsables deportivos del Atlético.

Primero trasladó nuevamente su deseo a Mateu Alemany. La respuesta fue tajante: el Atlético cuenta con él y no contempla facilitar su marcha al Barcelona. Después llegó la conversación con Diego Pablo Simeone, previa al entrenamiento del miércoles. Julián volvió a explicar que quiere marcharse si existe una posibilidad real, mientras el técnico le aseguró que cuenta con él y remitió cualquier decisión definitiva a la dirección del club.

Y aquí aparece ahora la verdadera clave del culebrón. El Barcelona esperaba un movimiento de Julián, pero necesita algo más. En los despachos azulgranas consideran que la voluntad del futbolista es fundamental para intentar romper la resistencia del Atlético y esperan una postura más firme que obligue a Gil Marín a afrontar un problema que hasta ahora ha solucionado simplemente diciendo que no.

Desde Barcelona se manejan diferentes escenarios: que Julián vuelva a manifestar públicamente su deseo de salir, que lo haga mediante un comunicado o que adopte una posición todavía más contundente. Sin embargo, aquí existe una diferencia importante entre lo que desea el Barça y lo que está dispuesto a hacer actualmente el futbolista. Julián no tiene intención, por ahora, de montar una rebelión para marcharse.

Ese punto puede terminar decidiendo toda la operación. Cerezo y, especialmente, Gil Marín ya han demostrado que no son dirigentes fáciles de presionar. El Atlético rechazó incluso una propuesta azulgrana de 100 millones de euros y Gil Marín llegó a asegurar públicamente que tampoco aceptaría ofertas de 150 o 200 millones. La postura institucional difícilmente cambiará mientras el propio jugador no eleve considerablemente el nivel de presión.

El problema para Julián es que el tiempo también juega. El Barcelona continúa considerándolo su gran objetivo para reforzar la delantera, pero tampoco pretende esperar indefinidamente. El club entiende que esta historia no puede prolongarse mucho más y que, si el argentino no consigue abrir una vía real de negociación, Deco tendrá que activar otras alternativas para el ataque.

Por ahora, las posiciones continúan separadas por un océano. Julián quiere jugar en el Barcelona, el Barça quiere a Julián y el Atlético no quiere venderlo. Entre los 100 millones que ya rechazó el conjunto rojiblanco y los 500 de su cláusula quedan otros 400 millones de distancia. Salvo que el argentino consiga convertirse en Moisés y abrir esas aguas, todo apunta a que su futuro inmediato seguirá en la orilla del Atlético de Madrid. @mundiario