La Historia como campo de batalla

Un problema intelectual muy, muy español consiste en forzar cualquier cuestión foránea a través del embudo mesetario para extraer conclusiones tan familiares como distorsionadas. Como resultado de esta enfermiza obsesión por lo ibérico –nivel Georgina– abundan estos días en el debate público toda clase de obtusas comparaciones de Rusia con España. Acompañadas, por supuesto, por la inevitable equiparación de Ucrania con Castilla, Cataluña e incluso Asturias, patria querida.

Llegados a la tercera semana de obscena brutalidad en Ucrania, la verdad es que cada vez se hace más cuesta arriba seguir admirando a Putin como un caballerazo cristiano. Sin embargo, esa insalvable distancia entre la babosa adulación iliberal y la terrible realidad no impide perpetrar falsas equivalencias, alentar el ‘nacionalismo’ con ‘z’,… Ver Más