Lavrov está casado desde 1971 con Maria Lavrova, con quien tiene una hija, Ekaterina, y dos nietos, pero su ‘segunda familia’, cuyo caso no es único entre los más cercanos a Putin, la componen Kovaleva y su madre, Svetlana Polyakova, una actriz y restauradora a quien conoció mientras trabajaba también en el ministerio de Exteriores y cuya relación es bien conocida, sobre todo después de que el año pasado un informe del equipo del opositor Alexei Navalny desvelara que la mujer acompañó al ministro en más de 60 «misiones diplomáticas» por medio mundo. Según la investigación, Polyakova tiene propiedades en Rusia y el Reino Unido valoradas en más de 12.300 millones de euros. <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>I would like you to meet Polina Kovaleva. Polina is a 26-year-old glamorous Russian girl from London. She lives in a huge apartment in Kensington and loves to party, her instagram feed looks like a non-stop holiday. That’s not unheard of, but there is one small detail…(THREAD) <a href=»https://t.co/6OsVGjPxQQ»>pic.twitter.com/6OsVGjPxQQ</a></p>— Maria Pevchikh (@pevchikh) <a href=»https://twitter.com/pevchikh/status/1501878715709632518?ref_src=twsrc%5Etfw»>March 10, 2022</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
Su hija, Kovaleva, que aparece en la web del Imperial College Business School con su foto y una pequeña entrevista promocionado el master en estrategia económica para empresas que ella misma ha estudiado, explica en el texto que antes de ingresar a esta casa de estudios en la capital británica trabajó en la división de fusiones y adquisiciones de Gazprom, la compañía más grande Rusia y uno de los principales proveedores de gas en Europa. «Polina tiene que empacar sus maletas Louis Vuitton, decirle adiós a su vida británica y dejar el Reino Unido. Si no puede explicar de dónde obtuvo los 4,4 millones de libras esterlinas, su propiedad debe ser confiscada bajo el procedimiento de orden de riqueza inexplicable», declaró Maria Pevchikh, jefa de investigaciones de la Fundación Anticorrupción de Alexei Navalni, unas palabras que fueron respaldadas por el parlamentario laborista Chris Bryant, uno de los que abogan porque los familiares de quienes están en el núcleo del Kremlin sean objeto de sanciones por parte de Londres.
A la capital británica, de hecho, se le llama ‘Londongrado’ o ‘Moscú en el Támesis’, ya que está inundada de dinero proveniente del bolsillo de oligarcas que han alimentado durante al menos dos décadas el sector inmobiliario de lujo y que se han hecho además con empresas y hasta con equipos de fútbol, como es el caso del Chelsea y Roman Abramovich, también sancionado. Transparency International estima que, sólo desde el 2016, los rusos acusados de corrupción o vínculos con el Kremlin han comprado propiedades por valor de 1.500 millones de libras esterlinas, y el apartamento de Kovaleva podría ser uno de ellos.

