En toda Cumbre de la OTAN hay una declaración conjunta final que marca el camino de los aliados hasta la próxima cita. En la arquitectura de la actual Alianza Atlántica aún se recuerda la Declaración de Madrid de 1997 por la cual se dejó abierta la puerta –negro sobre blanco, que es lo importante– a la entrada de «los estados de la región del Báltico que también son miembros aspirantes». Esa fue la literalidad, recogida dentro de un extenso punto 8 que comenzaba con un «reafirmamos que la OTAN permanece abierta a nuevos miembros en virtud del artículo 10 del Tratado del Atlántico Norte». Aquella fue la gran señal para Estonia, Letonia y Lituania que siete años después, en 2004,… Ver Más
