Por: Aik Ambiorix.
EL AUTOR ES GERENTE DE PRENSA HISPANA.
Aikambiorix@gmail.com
Treinta y ocho años no se improvisan. Se construyen. Se sostienen. Se defienden. Y cuando una institución empresarial alcanza esa madurez con coherencia, unidad y visión de país, lo mínimo que merece es una ofrenda floral simbólica: la del respeto ganado y la credibilidad consolidada.
La Acción Multiempresarial SAM ha demostrado que la constancia es una estrategia, no una casualidad. Ejecutivos, miembros y relacionados han dicho presente en cada actividad conmemorativa, reafirmando que la unidad y el compañerismo no son consignas, sino cultura institucional.
Durante casi cuatro décadas, SAM ha cultivado un modelo de actuación empresarial ejemplar. No es solamente un gremio; es una escuela de liderazgo colectivo. En tiempos donde muchas organizaciones se diluyen por falta de cohesión, SAM ha mantenido una línea clara: fortalecer el tejido productivo con ética, disciplina y visión compartida.
El discurso de su presidente, Andrés M. Tejada, marcó el tono de esta celebración. No fue un recuento nostálgico. Fue una hoja de ruta. Con firmeza y sentido estratégico, planteó que el empresariado dominicano no puede limitarse a reaccionar ante las circunstancias; debe anticiparlas, moldearlas y liderarlas. Ese mensaje no es menor. Es una convocatoria.
La responsabilidad social de SAM ha sido otro pilar incuestionable. En un país donde el crecimiento económico necesita traducirse en desarrollo sostenible, el compromiso social empresarial no puede ser accesorio. SAM ha entendido que empresa y comunidad no son universos separados. Son vasos comunicantes. Donde prospera la empresa responsable, prospera la sociedad.
Ahora bien, el desafío real comienza hacia adelante. Los próximos diez años en la República Dominicana estarán marcados por transformaciones profundas: digitalización acelerada, transición energética, reformas fiscales, presión competitiva global y una ciudadanía más exigente. El empresariado que no innove quedará rezagado. El que no sea transparente perderá legitimidad. El que no se adapte, desaparecerá.
SAM tiene la experiencia acumulada, pero la experiencia solo es útil si se convierte en visión estratégica. ¿Está el sector preparado para liderar la inteligencia artificial aplicada a los negocios? ¿Para impulsar exportaciones con valor agregado? ¿Para fomentar una cultura de cumplimiento regulatorio sin excusas? ¿Para defender la institucionalidad cuando sea necesario?
Celebrar 38 años no es mirar el pasado con complacencia. Es asumir el futuro con determinación.
Acción Multiempresarial ha demostrado que la unidad empresarial no es un ideal romántico, sino una herramienta de competitividad nacional. Hoy la ofrenda floral no es solo un símbolo. Es un compromiso renovado: seguir construyendo empresa, fortalecer la institucionalidad y aportar al desarrollo integral del país.
El reto es claro. Consolidar lo logrado. Innovar sin miedo. Defender la ética. Y convertir los próximos diez años en la década de mayor transformación empresarial en la historia reciente dominicana.Asi tendremos la SAM por mucho tiempo.
HASTA UNA PROXIMA.