Briell cumple sus seis años, y todo se llena de alegría, con su voz suave y sus manos, hace más linda la vida cada día.
Corre, juega y canta contenta, con su ternura y su verdad, lleva en los ojos la inocencia y en su sonrisa la bondad.
Le pido a Dios que la acompañe, que crezca siempre con amor, y que nunca le falte en el alma paz, esperanza y amor.