Igualmente en Milán hubo tensión. Un grupo de vendedores ambulantes se reunió en la Piazza Duca d’Aosta, frente a la Estación Central, para pedir «ayudas inmediatas» y que se les permita nuevamente la venta ambulante. Bloquearon el tráfico, al grito de «trabajo, trabajo», y amenazaron con cerrar algunas carreteras de circunvalación si no reciben con urgencia ayudas.
También en Nápoles se han movilizado restauradores y propietarios de bares y gimnasios, para protestar contra una semana más en confinamiento. Unos 200 camiones y camionetas se alinearon para bloquear el tráfico en la A1 Milán-Nápoles, entre la capital de Campania y Caserta, exhibiendo pancartas con la frase: palabras: «Solo pedimos trabajar».
Desesperación por la crisis
Las manifestaciones continuarán mañana miércoles, como hoy, en muchas ciudades italianas. Aunque se dan casos de «infiltrados», como dice la policía, para «instrumentalizar» la desesperación de la gente por el Covid, los analistas señalan también que las protestas son un reflejo de la angustia que hay en algunos sectores por la crisis económica y la incertidumbre por el futuro. De las 20 regiones del país, ocho están en zona roja (riesgo alto), lo que supone en la práctica un confinamiento, mientras el resto del país esta declarado como zona naranja (riesgo medio alto), también con restricciones, pero menos severas.
Restricciones durante todo abril
El último decreto del Gobierno estableció mantener las restricciones hasta el 30 de abril, aunque todo dependerá de la evolución de la pandemia. El líder de la Liga, Matteo Salvini, manifestó que «si Italia permanece todo el mes de abril cerrada, es secuestro de persona». Salvini se entrevista este miércoles con el primer ministro, Mario Draghi, para pedirle que se levanten restricciones y haya una mayor apertura de las actividades. La posición de Draghi es que se debe tener en cuenta la opinión del comité técnico científico y las restricciones dependen de los datos sobre la difusión del virus.

