«Para mi pena, tengo la impresión de que ninguno de los candidatos tiene la capacidad de formar gobierno», apuntó Rivlin antes de nominar a Netanyahu. El dirigente del Likud obtuvo el apoyo de 52 parlamentarios, por los 45 de Yair Lapid, líder de Yesh Atid. Las diferencias personales pesan demasiado y nadie es capaz de llegar a los 61 escaños necesarios para formar gobierno por lo que no se descartan unas quintas elecciones.
Otro de los dilemas que tuvo Rivlin hasta última hora, fue la idoneidad de designar como candidato a un político con un juicio abierto por corrupción, pero finalmente no tuvo otra opción. Para Lapid «el presidente cumplió con su obligación, pero otorgar este encargo a Netanyahu es una mancha vergonzosa para Israel».
El juicio contra el primer ministro vivió su segunda jornada y el testigo a quien le corresponde declarar, denunció ante el juez que recibió amenazas tras su testimonio del lunes. Se trata de Ilan Yeshua, exdirector del portal de noticias Walla, quien confirmó las presiones para informar a favor de Netanyahu y su esposa en su canal.

