Europa vuelve a enfrentarse a una nueva jornada de tensión en sus aeropuertos. Este viernes, 6 de noviembre, varios vuelos comerciales han recibido nuevas amenazas de bomba en una tercera oleada de avisos que afecta a Dinamarca, República Checa, Francia e Italia. Los incidentes llegan después de que al menos 35 aviones se vieran afectados desde el lunes, con desvíos, aterrizajes de emergencia y despliegues militares.
En esta última jornada, la Policía danesa ha abierto una investigación por amenazas dirigidas al tráfico aéreo del aeropuerto de Copenhague, aunque las primeras evaluaciones descartan un peligro inmediato para los pasajeros. En Praga, las autoridades han registrado avisos contra cuatro vuelos de llegada y cinco de salida. Ninguno ha tenido que ser cancelado o desviado y tampoco se han encontrado artefactos explosivos.
La situación ha sido más complicada en otros puntos. Un avión de Wizz Air que cubría la ruta entre Praga y Roma ha sido desviado a Venecia, donde aterrizó sin incidentes. Además, Francia ha comunicado cuatro nuevas amenazas contra aeronaves que sobrevolaban su territorio. Una alerta en un vuelo de Ryanair entre Roma y Lisboa también ha provocado un dispositivo de seguridad tras su llegada.
La sucesión de incidentes comenzó el lunes y se intensificó el martes, cuando siete vuelos recibieron falsas amenazas. El jueves se produjo el episodio más amplio hasta ahora: al menos 27 aviones se vieron afectados en una sola jornada, según el recuento de Reuters.
En total, las alertas han alcanzado al menos 16 países si se tienen en cuenta los lugares de origen, destino o aterrizaje forzoso de los vuelos. Entre las compañías afectadas figuran Ryanair, Wizz Air, Aer Lingus, Iberia y Finnair.
España también ha estado en el centro de los incidentes. El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas recibió varias comunicaciones que afectaron a vuelos de Iberia y Air Europa. Las aeronaves fueron inspeccionadas y las amenazas quedaron descartadas. En otros países, algunos aviones tuvieron que aterrizar en instalaciones militares y fueron escoltados por cazas.
Hasta ahora, ninguna de las inspecciones ha encontrado explosivos y todos los aparatos afectados han aterrizado de forma segura.
¿Quién está detrás de las amenazas?
La autoría sigue siendo uno de los grandes interrogantes. Los avisos se han recibido principalmente mediante correos electrónicos enviados a aeropuertos y operadores, en ocasiones con información concreta sobre vuelos, aerolíneas y horarios.
Los expertos consideran que la repetición de las alertas y su distribución geográfica presentan indicios de una posible operación coordinada. Algunas voces han situado estos episodios en el contexto de la guerra híbrida y las acciones de sabotaje que preocupan a los Gobiernos europeos. Sin embargo, por ahora no existe una atribución oficial que responsabilice a Rusia ni a ningún otro Estado.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha calificado el patrón de incidentes como un posible episodio de «agresión híbrida» y «guerra psicológica». También ha advertido de que resulta difícil considerar una coincidencia que se repitan tantos avisos con un procedimiento similar.
La Comisión Europea ya había activado un mecanismo de intercambio de información entre los Estados miembros para facilitar la coordinación de las investigaciones y las medidas de seguridad.
La Agencia Europea de Seguridad Aérea considera que el riesgo inmediato de cada falsa alerta es bajo, pero advierte de que la acumulación de desvíos y revisiones añade presión a un sistema que depende de la puntualidad y la coordinación.
Por ahora, las autoridades mantienen los protocolos de seguridad y continúan investigando. El objetivo es identificar a los responsables de una campaña que, sin necesidad de colocar explosivos, está consiguiendo alterar el tráfico aéreo y generar inquietud entre miles de pasajeros. @mundiario
