¿Mastantuno y su hat-trick encienden la ilusión en la Fiore y en el Madrid?

Aquellos que, con más prisa que acierto, sospechaban que el talento de Franco Mastantuono se había diluido tras su salida de Buenos Aires, debieron tragarse sus palabras ante semejante exhibición. Quien suscribe el primero, erró de pleno al dudar de un futbolista de estirpe superior. El joven atacante argentino ha disipado cualquier atisbo de duda, al menos por ahora, firmando una carta de presentación inolvidable:  un recital absoluto sobre el césped que ya forma parte de la memoria reciente del Calcio.

En su visita oficial frente al Venezia, el internacional albiceleste se erigió en el epicentro absoluto de la victoria de la Fiorentina a domicilio 2-4. A sus recién cumplidos 19 años, el sudamericano asumió galones de veterano para liderar a los suyos, convirtiéndose en un dolor de cabeza incesante para una defensa rival que nunca supo cómo frenar su jerarquía entre líneas.

El espectáculo técnico alcanzó su cénit con su primera diana de la noche, un auténtico golazo de estampa mundial que dejó a propios y extraños boquiabiertos en las gradas. Su pierna zurda, esculpida con la precisión quirúrgica de los elegidos, como aquel golazo de tiro libre contra Boca en El Monumental, demostró poseer ese factor diferencial puro e indomable capaz de decantar partidos cerrados por pura inercia estética y competitiva.

Lejos de conformarse con semejante obra de arte, el talentoso jugador estiró su voracidad hasta redondear un mágico triplete que dejó grogui al conjunto local. Cada intervención suya en las inmediaciones del área rival se tradujo en un tormento insalvable, exhibiendo una madurez mental y una lectura de los espacios impropias de su corta edad.

Una actuación de semejantes proporciones trasciende con creces el ámbito local, resonando con fuerza inusitada en los despachos de los transatlánticos del continente. El nombre de Mastantuono acapara ya todas las portadas internacionales, advirtiendo a Europa de que los destellos de calidad colosales mostrados en esta jornada son solo el preludio de algo mucho más grande.

Una zurda privilegiada 

Con semejante irrupción colosal, el joven prodigio argentino ha certificado que su pierna izquierda destila pura sangre dorada, elevando su techo competitivo hasta cotas absolutamente incalculables. Las portadas de los principales diarios de su país natal arden en elogios ante su recital, mientras que en Italia la retina de los aficionados aún parpadea maravillada recordando la obra de arte que abrió su cuenta particular; sin embargo, sobre el tablero del gran circo mediático queda ahora por dilucidar una incógnita capital: ¿estamos ante un efímero destello en la oscuridad o ante la piedra angular del renacer definitivo del exjugador de River Plate?

Tanto las altas esferas de la Fiorentina como los despachos del Real Madrid, entidad que vigila de cerca la evolución de su ficha, aguardan con máxima expectación que este despliegue se convierta en el pistoletazo de salida de una racha triunfal. El objetivo no es otro que devolverle a la joya sudamericana el brillo cegador que, hasta hace poco más de doce meses, le catapultaba sin frenos como una de las promesas más deslumbrantes de todo el panorama internacional.

La realidad inmediata del talentoso mediapunta venía marcada por la sombra de la duda, lastrado por un paso efímero y gris por LaLiga y un aterrizaje en Florencia que no terminaba de despegar. No obstante, una noche mágica tiene el poder absoluto de subvertir los pronósticos, abriendo ante sus ojos un espejo en el que mirarse: el camino glorioso que ya transita con paso firme su compatriota Nico Paz en el fútbol transalpino.

Precisamente, la trayectoria ascendente de Nico debe ejercer de faro e inspiración indispensable para que Mastantuono decida brillar con luz propia en el exigente escaparate del Calcio. La Serie A se perfila como el hábitat perfecto para esculpir su talento a base de sacrificio, paciencia y jerarquía, emulando de algún modo la estela de aquellos elegidos que cruzaron el charco para reinar sin discusión.

El destino, caprichoso y futbolero, ha querido que esta metamorfosis comience a fraguarse en el mismo césped sagrado donde un inolvidable Gabriel Batistuta desató la locura colectiva en los noventa, recordándonos que las leyendas no nacen hechas, sino que se forjan devorando la gloria a zancadas sobre el verde del Artemio Franchi. @mundiario