Meloni ficha al cerebro militar de Zelenski para liderar la revolución armamentística de Italia

Italia ha decidido incorporar al Ministerio de Defensa la experiencia de uno de los responsables ucranianos que mejor conocen la transformación de la guerra moderna. Mijailo Fedorov, exministro de Defensa de Ucrania y antiguo titular de Transformación Digital, será asesor del ministro italiano Guido Crosetto en materia de innovación y tecnología militar.

El nombramiento tiene una lectura que va más allá de la contratación de un antiguo miembro del Gobierno de Volodímir Zelenski. Ucrania se ha convertido durante la guerra contra Rusia en un laboratorio acelerado de nuevas formas de combate, desde el empleo masivo de drones hasta los sistemas autónomos, la guerra electrónica y la integración de tecnologías comerciales en operaciones militares.

Ese conocimiento es precisamente el que Roma quiere incorporar. Crosetto confirmó el acuerdo después de reunirse con Fedorov y destacó su experiencia en innovación digital aplicada tanto a la Administración pública como a la defensa. El ministro italiano señaló que ambos abordaron el desarrollo de drones, sistemas no tripulados, defensa aérea y la evolución del ecosistema tecnológico militar.

Fedorov, por su parte, dejó claro que su llegada a Roma no supone alejarse de Kiev. Su intención, según explicó, es continuar trabajando en proyectos destinados a fortalecer la defensa de su país y atraer recursos internacionales. “Ucrania y nuestro equipo tienen una experiencia única de guerra tecnológica”, sostuvo.

De la transformación digital a la guerra tecnológica

La trayectoria de Fedorov explica por qué Italia ha puesto sus ojos en él. Antes de convertirse en ministro de Defensa en enero de 2026, había dirigido durante tres años el Ministerio de Transformación Digital. Desde esa posición participó en la digitalización de la Administración ucraniana y en el desarrollo de capacidades tecnológicas que posteriormente adquirieron una importancia creciente en el esfuerzo bélico.

Su paso por Defensa, sin embargo, fue breve. Zelenski lo destituyó en julio, después de apenas seis meses en el cargo, en medio de tensiones con el entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Sirski. Ese cese provocó protestas y abrió una nueva etapa política para Fedorov. Tras abandonar el Ejecutivo llegó incluso a reclamar elecciones en Ucrania, pese a que la ley marcial vigente impide actualmente celebrarlas en las condiciones ordinarias.

Ahora reaparece en Italia como especialista en un terreno que se ha convertido en estratégico para todos los ejércitos europeos: cómo transformar rápidamente la innovación tecnológica en capacidad militar operativa. La experiencia ucraniana ha demostrado la importancia de producirlas, adaptarlas y desplegarlas con enorme rapidez ante un adversario que también modifica constantemente sus sistemas y tácticas.

Roma prepara más ayuda para Kiev

El fichaje de Fedorov coincide con un momento especialmente significativo para la política de defensa italiana. El Gobierno de Giorgia Meloni prepara el decimotercer paquete de ayuda militar a Ucrania desde el comienzo de la invasión rusa. El nuevo envío debería estar operativo antes de octubre y tendría un marcado carácter defensivo. El contenido oficial del paquete permanece bajo reserva, pero las informaciones conocidas apuntan a sistemas destinados a reforzar la defensa antiaérea ucraniana, incluidos misiles interceptores y radares. Roma ha querido presentar públicamente el próximo refuerzo de su apoyo a Kiev desde una perspectiva fundamentalmente humanitaria. En los últimos días, Meloni ha destacado especialmente el envío de generadores eléctricos para hospitales, escuelas y la red energética ucraniana ante el próximo invierno.

Detrás de ese discurso, sin embargo, avanza una cooperación militar cada vez más estrecha. Parte de las capacidades que Italia prepara para Ucrania procede, además, de la cooperación industrial con Francia. Ambos países desarrollan sistemas de defensa aérea que pueden resultar especialmente relevantes para Kiev ante la dificultad de obtener suficientes sistemas estadounidenses Patriot.

En ese contexto, la incorporación de Fedorov adquiere un valor estratégico. Italia no busca únicamente aumentar la cantidad de material militar que puede entregar a Ucrania. También necesita comprender cómo está cambiando la naturaleza del conflicto y qué tecnologías tendrán mayor relevancia en los próximos años. 

La guerra ha acelerado el desarrollo de drones de bajo coste, vehículos no tripulados, inteligencia artificial, sistemas de reconocimiento y nuevas fórmulas para integrar sensores y plataformas de combate. Ucrania ha tenido que aprender a innovar bajo las condiciones extremas de una guerra convencional de alta intensidad. Esa experiencia resulta especialmente valiosa para los países europeos que intentan adaptar sus fuerzas armadas a un escenario de seguridad mucho más exigente. Fedorov llega a Roma precisamente desde ese laboratorio.

Meloni afronta el problema de Ucrania en casa

El respaldo italiano a Ucrania tiene, no obstante, un coste político para Meloni. Desde su llegada al poder en 2022, la primera ministra ha mantenido y ha respaldado el apoyo occidental a Kiev. Pero una posición claramente atlantista esa política no es compartida con la misma intensidad por todos los sectores de la derecha italiana.

La principal resistencia procede de la Liga de Matteo Salvini, que ha cuestionado reiteradamente la continuidad de los envíos de armas y reclama una reconstrucción de las relaciones con Moscú cuando termine la guerra. A esta presión se ha sumado ahora Roberto Vannacci, general retirado y antiguo eurodiputado de la Liga, que ha creado su propia formación, Futuro Nazionale.

Vannacci intenta ocupar el espacio situado a la derecha de la coalición conservadora de Hermanos de Italia, Forza Italia y la Liga del vicepresidente Matteo Salvini y ha convertido el rechazo al apoyo militar a Ucrania en uno de sus principales argumentos políticos. El ascenso de su partido, de tendencias prorrusas, obliga a Meloni a mantener el respaldo a Kiev sin permitir que la cuestión se convierta en un agujero electoral dentro de su propio espacio. @mundiario