Nuestro corazón, Lucas 16:15  y Proverbios 21:2 y 4.

 

Por: Héctor E. Contreras.

 

 

¿Qué es el corazón, cuál su función? Ésto es lo que declara Wikipedia sobre el mismo: “Es el aparato circulatorio o cardiovascular y el sistema de transporte interno que utilizan los seres vivos, para mover dentro de su organismo elementos nutritivos, metabolitos, oxígeno, dióxido de carbono, hormonas y otras sustancias. Existe tanto en los vertebrados como en la mayoría de los invertebrados, aunque su estructura y función tiene considerables variaciones dependiendo del tipo de animal”. La Biblia declara lo siguiente: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos, Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre”, I-Crónicas 28:9. Este verso nos enseña que nada puede esconderse de Dios. Él ve y comprende todo lo que hay en nuestros corazones. David descubrió esto de una manera difícil cuando Dios envió a Natán a exponer sus pecados de adulterio y asesinato, II-Samuel 12. David dijo a Salomón que estuviera completamente abierto y dedicado a Dios. No tiene ningún sentido tratar de esconder cualquier pensamiento o acto ante el Dios que todo lo sabe, es algo inútil para el hombre. Si lo analizamos detenidamente, todo esto debe causarle al hombre gozo, no temor, ya que Dios conoce hasta los peores pensamientos que puedan existir en nosotros y aún así nos ama, porque Él es el Dios del amor. ¡Bendito sea su nombre!

 

¿Quién no desearía haber tenido un padre como David? El consejo de él a su hijo Salomón, va dirigido en el sentido de que  entregara  todo su ser, para así parecerse a su padre, con temor y reverencia delante del Dios de los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay. Fue el mismo David quien escribió: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro corazón: El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño”, Salmo 24:3-4

Se cree que este salmo pudo haber sido escrito para celebrar el traslado del Arca del Pacto desde la casa de Obed-edom hasta Jerusalén, según II-Samuel 6:10-12. Jurar con engaño significa mentir bajo juramento. ¡Qué gran valor le da Dios a la honestidad! ¡Vívela! La deshonestidad surge con mucha facilidad, sobre todo cuando la verdad total puede costarnos algo, hacernos sentir incómodos o colocarnos en una posición desfavorable. Sin una comunicación sincera, las relaciones se obstaculizan. Sin honestidad, que es igual a pureza, se vuelve imposible una relación con Dios.  Si mentimos a otros, comenzamos a engañarnos a nosotros mismos; de ser así, Dios no puede escucharnos, mucho menos hablarnos, si levantamos un muro de engaño contra los demás e incluso, contra el mismo Dios.

 

Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”, Lucas 16:15. Como es sabido, los fariseos eran conocidos por su actuar para que los demás los admiraran, pero el Señor sabía lo que había en sus corazones. Consideraban que la riqueza mostraba la aprobación de Dios. El Señor detestó sus posesiones, porque motivaron el abandono de su verdadera espiritualidad. Tal vez la prosperidad gane el favor de la gente, pero nunca sustituirá la devoción, ni el servicio a nuestro Dios y Señor. Es bueno que aprendamos por medio de todo lo descrito anteriormente, que una manifestación externa de justicia que viene de un corazón malvado, puede suscitar la alabanza de otros, pero es detestable a la luz Dios. Te invito a que busques la justicia de Dios y al encontrarla, entonces puedes convertirte en una persona conforme a los propósitos de Dios para tu vida. Te invito a decir conmigo: ¡Dame un nuevo corazón! Para bendecir, alabar y glorificar tu santo nombre.

 

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”, Jeremías 17:9-10. El corazón es el ser interior, que piensa, siente y actúa. Es la esencia misma del ser humano, pero a la vez es engañoso y perverso. Todo propósito en la vida del hombre, se inicia en el corazón, sea éste positivo o negativo. Lo más importante es que nuestro corazón sea transformado por el poder de Dios.

Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, Dedicado y único delante de mi madre.  él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás”, Proverbios 4:1-4. El padre que aconseja cita el consejo del que fue su propio padre. Aconsejar es un legado que debe ser perpetuado por cada familia. Lo que sigue no es una mera colección de adagios sobre la buena conducta, sino una seria exhortación a buscar la sabiduría. Una de las mayores responsabilidades de los padres, es la de alentar a sus hijos a ser sabios, prudentes y temerosos de Dios. Aquí Salomón dice cómo su padre, David, lo alentó a buscar la sabiduría cuando era joven. Los consejos de los padres a sus hijos, deben ser transmitidos de generación en generación. Sin embargo, aunque muchos llevamos y tratamos de ser los más íntegros que podamos ser por los consejos recibidos de nuestros padres, no podemos dejar de lado u olvidar que, toda sabiduría procede de Dios. Los padres solo pueden exhortar a sus hijos para que se vuelvan a Él, a Dios. Si tus padres nunca te lo han enseñado, déjame decirte que la Palabra de Dios actúa como una madre o un padre amoroso y compasivo para tí. Hoy puedes aprender de las Escrituras y así crear un legado de sabiduría a medida que enseñes a tus propios hijos.  

 

Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones. Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y pensamiento impío, son pecado”, Proverbios 21: 2 y 4. La gente puede encontrar una disculpa casi para todo, sin embargo, Dios mira detrás de la excusa en busca de los motivos del corazón. A menudo debemos tomar decisiones en esferas de la vida donde las buenas acciones resultan difíciles de discernir. Nos ayudaría tomar tales decisiones tratando de identificar los motivos en primer lugar y luego preguntarnos: ¿Le complacerían a Dios mis verdaderas razones para hacer esto? Debo recordarte que, Dios no se complace cuando hacemos cosas buenas solo para recibir algo a cambio. ¿Estás en condiciones de atreverte a que Dios pese tu corazón en este día? Recuerda, altivez de ojos y orgullo de corazón, más pensamiento impío, son pecado delante de Dios. Lo más importante de todo esto, es que Dios te ama tal como eres. ¡Piensalo

 

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”, Colosense 3:23-24

 

Desde la creación, Dios nos ha dado trabajo para hacer. Si pudiéramos considerar nuestro trabajo como un acto de alabanza o servicio a Dios, entonces eliminaríamos la sensación de aburrimiento y abulia que a veces sentimos en nuestra rutina diaria. La invitación para todos es que, todo lo que se haga, sea de corazón como para el Señor. Concluyo con el siguiente pensamiento: “Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos”. Antoine Sain-Exuperty, escritor francés. 

 

Que la bendición del Dios Padre, del Hijo y la comunión de su Espíritu Santo esté en cada vida, desde ahora y para siempre.  

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