La Real Federación Española de Fútbol ha dado un paso firme tras la denuncia presentada por el Albacete. El organismo ha decidido abrir un expediente extraordinario contra el Deportivo con el objetivo de investigar el uso de las imágenes proyectadas en el videomarcador de Riazor.
La intención es esclarecer si esa práctica constituye una infracción disciplinaria y si puede considerarse una forma de presión ambiental sobre los árbitros, un asunto especialmente delicado en plena era del VAR, donde cada detalle puede influir en la percepción de una jugada.
El origen de la polémica se encuentra en una acción dentro del área: la posible mano de Javi Moreno ante Zakaria Eddahchouri. El árbitro Eder Mallo señaló falta previa del delantero neerlandés, pero detuvo la reanudación mientras esperaba la confirmación de la Sala VOR. En ese lapso, el Deportivo decidió reproducir en el videomarcador las imágenes televisivas de la jugada, exponiendo al público la acción que estaba bajo revisión.
Como lo explican en DXT Campeón, el Albacete interpretó esa decisión como una maniobra para aumentar la presión sobre el colegiado. Aunque no lo expresó de manera literal en su primer comunicado, dejó claro que considera las repeticiones en pantalla como un recurso que condiciona el entorno y, por ende, la toma de decisiones arbitrales. La denuncia fue elevada a los órganos competentes y rápidamente derivó en la apertura del expediente disciplinario.
La jugada terminó sin cambios: el VAR no solicitó revisión en el monitor y se mantuvo la falta previa, descartando el penalti. Sin embargo, el club manchego insiste en que el simple hecho de mostrar esas imágenes mientras el árbitro espera la decisión tecnológica puede alterar el clima del estadio y, en consecuencia, influir en el criterio arbitral. Para ellos, lo que está en discusión no es solo la acción concreta, sino el contexto en el que se desarrolla.
La controversia se amplió con un segundo comunicado del Albacete, en el que subrayó otro error: la falta señalada a Víctor Valverde sobre Mella, que anuló un gol visitante. Además, el Comité de Disciplina retiró la amarilla a Agus Medina tras las alegaciones del club, al considerar que no hubo simulación. Estos detalles refuerzan la sensación de agravio y trasladan la disputa más allá del césped, abriendo un debate incómodo sobre los límites entre espectáculo y presión ambiental en el fútbol español. @mundiario
